La campaña arrancará con los mismos proyectos pendientes que hace cuatro años, por las estrategias de la Xunta y Concello
13 sep 2010 . Actualizado a las 12:59 h.Puede parecer una anécdota, pero en realidad da cuenta de las carencias de Vigo y de sus necesidades. Unos 250 niños han comenzado esta semana a trasladarse a Gran Bretaña para, becados por el Ayuntamiento, mejorar allí su inglés. Pero el viaje han tenido que hacerlo partiendo desde el aeropuerto de Oporto, el gran rival de Peinador, o mejor dicho, el referente aeroportuario ya para muchos vigueses. El propio alcalde parece haberse rendido a dicha evidencia al optar por el aeropuerto luso para canalizar una de sus promesas electorales estrella, mientras el comité de rutas, del que él forma parte junto a la Xunta y Aena y que en teoría se encarga de buscar nuevos destinos para las terminales gallegas, no es capaz de lograr un solo vuelo para Vigo.
Y si el Sá Carneiro es una evidencia en lo que se refiere a los desplazamientos aéreos de los vigueses, Oporto no lo será menos tras la ofensiva que también prepara en el terreno portuario. El consejero delegado de Iberocruceros confesaba hace poco que la oferta de los muelles de Leixoes le puede llevar a medio plazo a trasladar allí la base de sus trasatlánticos recién inaugurada en Vigo. Los portugueses le ofrecen hasta lo que no está escrito, mientras culminan su hipermoderna terminal y la viguesa solo genera proyectos de reforma que Puerto y Concello son incapaces de pactar.
Pero esa es una moneda común en Vigo, la única ciudad gallega sin plan de transportes consensuado; sin capacidad para ofrecer al Gobierno central una ubicación para una gran biblioteca estatal; sin habilidad para convencer a Ikea de que aquí hay más oportunidades que en A Coruña o que en el mismo Oporto, donde los suecos construyen ya una segunda área comercial; sin la destreza para poner en marcha después de diez años el área metropolitana que el resto de Galicia no había siquiera empezado a esbozar...
Pero el reparto de culpas es equilibrado. Ni el Concello atraviesa la mejor de sus etapas de conciliación y búsqueda de consensos con otras administraciones, ni estas, con Xunta y Diputación a la cabeza, parecen actuar pensando en los vigueses. Ciudad del Mar, de la Justicia, hospital, metro, albergue para indigentes y depuradora llegarán a la campaña de las municipales igual que en la de hace cuatro años, sin ser realidad. Y así, Vigo no deja de acumular y ver como se perpetúa su deuda histórica, que aún se agrandará más en cuanto el AVE llegue directo a A Coruña y aquí aún quede túnel por horadar, a pesar del viguismo rampante y las lecciones de amor a la ciudad.