Nació en el mítico barrio neoyorquino del Bronx. Pero Leo Maitland (53 años) precisa que nada tiene que ver con las típicas películas gansteriles del cine americano. Aunque reconoce que no todas las calles ofrecen la misma seguridad, como sucede en la gran mayoría de las ciudades del mundo. «Donde yo vivía era una zona bastante buena», afirma. De hecho, su padre (ya fallecido) era conocido como el médico de la estrellas, sobre todo de la música, aunque también atendió a algunos actores y a Martin Luther King, líder del Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos. Así fue como Leo Maitland tuvo la oportunidad de codearse en su propio hogar con músicos de la talla del trompetista Mae Davis, el pianista sudafricano Hugh Masekela (amigo de todo un símbolo de la lucha contra el apartheid como Nelson Mandela), la actriz Diane Carrol, el trompetista Shunzo Ono y, entre otros, el contrabajista Micky Bass, quien terminó siendo su profesor de música.
Hizo estudios de Medicina, pero terminó cambiándola por la especialidad de Enseñanza en la rama de ciencias. «Di clases en enfermerías y también en institutos a alumnos de 14 a 17 años, como profesor», señala. Reconoce que estuvo en escuelas bastante conflictivas, porque atendía a los que suspendían más asignaturas. «Tuve a un chico que robó en un banco y a otros que traficaban con drogas. Pero no me molestaban en las aulas. Incluso alguno llevaba armas, aunque no consiguió entrar con ellas a clases, porque había un detector a la entrada. Tenía gran experiencia para manejar a estudiantes conflictivos. No me limitaba a enseñarles las asignaturas, sino que también les ayudaba a superar otros problemas», explica. Después de veinte años de profesor, quiso darle un cambio radical a su vida y decidió dejar la enseñanza para seguir su vena artística, porque también había estudiado música de joven en la Universidad de Columbia. Aprendió a tocar el fiscorno y la trompeta pocket, aunque prefiere el primer instrumento, porque dice que tiene «un sonido mucho más dulce».
Un buen día decidió salir de Estados Unidos y dar el salto a Europa. Primero sintió inquietud por conocer Holanda, pasó a Alemania y, luego, a Portugal. Pero su interés por Galicia data de cuando hizo una tesis de cartografía y vio las Rías Baixas en un mapa. Además, ya había estado aquí en 1985. Ahora, ya lleva aquí un tiempo. Vive a caballo entre Pontevedra y Vigo. Dice que es un buen lugar para componer y mejorar su música. Hace una apuesta clara por el jazz latino y el reggae cubano. «Estoy tocando muchos estilos musicales, incluso blues. Un día por la mañana puedo tocar jazz y, por la noche, reggae cubano», afirma. De momento, no va a dejar de deleitar a los vigueses al menos un par de días la semana en la calle y en algún pub de Vigo. «Me sucede como al saxofonista Sonny Rollins, quien necesitaba tocar bajo el puente de Brooklyn para sentir y mejorar su música. A mí me pasa lo mismo en la calle», afirma. A vueltas con el carné de identidad por aparentar menos edad. Guillermo Javier Cayetano Fierro «Willy» acaba de cumplir 24 años, pero todavía hay gente que no se lo cree. «Aún me siguen pidiendo el carné en algún bar», dice con cara de resignación y también de niño. Quien no se lo ha pedido fue la policía, pero por la simple razón de que ha dejado de ir al botellón, sino no sabe lo que le ocurriría. De todos modos, reconoce que lo molestan menos desde que se decidió hace casi un año a hacer pública la patología que padece desde niño en una entrevista en La Voz de Galicia, de la que se hicieron eco casi todos los medios, incluidas las televisiones. Resulta que Willy sufre el síndrome de Silver Russell. Un trastorno congénito que involucra deficiencia en el crecimiento. Mide lo mismo que cuando dejó de crecer a los 14 años, es decir, 1,48 metros, aunque engordó unos cinco kilogramos en el último año, ahora, pesa 43 kilogramos.
El hecho de haber salido en los medios le resultó una experiencia positiva. «Me vieron en todos los canales de España, excepto en Telecinco. Hasta salí en CNN Plus. Además, asistí en directo a alguno de los programas, con todos los gastos privados. Precisamente, en uno de ellos coincidí con la cantante Massiel, quien se interesó por mi patología.
De momento, tiene una página en Facebook sobre esa enfermedad y cuenta con 700 personas de todo el mundo que también sufren esa patología. Dice que le gustaría montar una asociación en Vigo y, para ello, estaría dispuesto a ir a un reality show .
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