Darío Basso
es uno de los consolidados artistas vigueses que ha sabido construir su trayectoria con una visión internacional de su trabajo, cercana y a la vez, global. El creador lleva más de dos años dando vueltas al planeta con Algoritmi díxit , una instalación de lonas egipcias que pintó inspirándose en las telas de las jaimas. Su próxima cita es mañana en Ginebra. Allí, en el Palais des Nations, sede de Naciones Unidas, se inaugura y podrán visitarse hasta el 24 del mismo mes las pinturas que componen la instalación y que recubrirán, colgadas a ocho metros de altura, los 54 metros de la Galería des Pas Perdus, lugar en que se custodió la colección del Museo del Prado durante la Guerra Civil española. La exposición cuenta con el respaldo de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España, la representación permanente de España ante las Naciones Unidas y la Xunta de Galicia, y el conselleiro Roberto Varela acudirá también a la cita.
Tras haberse mostrado en la Fundación Luis Seoane de A Coruña, productora inicial de la instalación, se presentó a continuación en la Casa das Artes de Vigo, en el Museo do Pobo Galego de Santiago y finalizó su itinerancia por Galicia de nuevo en Vigo, donde se expuso en el Ifevi con motivo de la World Fishing Exhibition en septiembre del año pasado. Pero también ha estado en el Museo de Arte Moderno de El Cairo, o en la Dar al Baath Gallery de Damasco, en la Jordan National Gallery of Fine Arts de Amán, y le esperan en Túnez próximamente. Las jaimas, de 430 x 260 centímetros cada una, que sirven en su entorno habitual para proteger y ornamentar edificios en construcción, conviven aquí con la pintura abstracta tras un intenso proceso creativo. El Príncipe vuelve a su regata. Su Majestad llega hoy a Baiona para participar en la entrega de premios de la competición de vela que lleva su nombre. Se cumple este año el 25 aniversario de esta prueba legendaria y era un buen motivo para acercarse y brindar con los responsables del Monterreal por esta fecha tan señalada. Lamenta el heredero de la Corona no haber podido participar en la prueba. Sus obligaciones de agenda de la Casa Real le han impedido disfrutar de unos días excelentes para la navegación, pero por lo menos ha querido estar presente en el acto oficial y otorgar el trofeo a la tripulación vencedora. Hacía años que no venía por este rincón del Val Miñor. La última vez fue en el año 2005, y la anterior en el 2003. Entonces sí que pudo disfrutar del mar de Baiona. Participó en una de las jornadas de competición a bordo del Aifos, y se llevó una réplica de esta embarcación que le regaló la directiva del club. Había venido con su padre, que fue su rival en aquella competición, cuando todavía estaba soltero y faltaban aún unos meses para que se anunciara su enlace con Doña Letizia . La visita será fugaz. Ni siquiera pernoctará en el Parador, su residencia habitual siempre que viene. Felipe llegará, estará en los premios y volverá a marcharse para seguir con su rutina principesca. Y en principio, realizará el viaje solo.