La exposición Madrasas de África estuvo a punto de no poder verse ni en el Museo Antropológico de Madrid, ni en el Museo do Pobo Galego, lugares donde ya estuvo, ni tampoco en el Centro Social Caixanova, donde ayer fue inaugurada. El exceso de celo de los aduaneros españoles casi envía de vuelta a sus países de procedencia las tablas coránicas que acompañan a las fotografías de la exposición. «Nin me deixaron explicarme, crían que eran obxectos de valor patrimonial, cando son tablas de uso cotián nas madrasas africanas», afirma todavía sorprendido Gabú.
Comisariada por Mercedes Rozas, la exposición presenta una serie de fotografías, mayoritariamente en blanco y negro, que recogen la actividad cotidiana en el interior de las madrazas africanas, las escuelas coránicas donde aprenden a leer y escribir los niños, al tiempo que absorben la doctrina del Profeta. «Pretendo emocionar máis que informar, e sobre todo, reflectir a dignidade destas persoas, eludindo escenas sensacionalistas», señaló Gabú, quien adoptó este apodo por el nombre de la aldea de Guinea Bissau donde se enamoró de las tablas coránicas, el otro elemento de la exposición. «Ía un neno pola rúa cunha tabla e pareceume unha obra de Tapies, un dos autores con máis influencia na miña obra», señala el fotógrafo y pintor coruñés.
África en blanco y negro
La mayor parte de las obras están realizadas en blanco y negro, elemento estético que le sirve al artista para desarrollar un discurso intelectual donde conviven el bien y el mal, la verdad y la mentira. «Tecnicamente o traballo foi moi complicado porque non é doado entrar nas madrasas e tiña pouco tempo para fotografar polo que tiven que adaptarme as condicións existentes», añade el fotógrafo.
Durante diez años, Gabú viajó en solitario de Guinea Bissau a Somalia, afrontando el objetivo de acceder a las escuelas. «Hai fotografías que serven de reflexión e provocan emocións, fotografías soberbias que suscitan máis dun pensamento, porque removen conciencias e seducen pola súa maxia», dice la comisaria Mercedes Rozas.
La exposición se podrá ver hasta el 10 de octubre.