Faltan días (16 para ser exactos) para que la escritora (y amiga) presente en sociedad su nuevo libro, A voz da auga. Será en el Verbum, un escenario que conoce bien después de protagonizar algunos de sus Mércores no solpor.
Desde sus espléndidos 84 años (achaques óseos al margen), sostiene Carmen que «el mejor regalo que te puede dar la vida es vivirla». Y eso es de lo que parece que está inundado este nuevo trabajo, de vivencias. Veintiuna por cada estación en forma de otros tantos poemas. «Esta vez quiero invitar a pensar», afirma.
Sí, porque compara las diferentes etapas del paso de los seres humanos por este mundo con la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Dice que no es nada original en esa cuestión. De hecho, reconoce que ha bebido de Vivaldi, y de las sonatas de Valle Inclán, y de El Cuarteto de Alejandría de Durrell...
Por seguir con el símil, no es una bebida nueva, ya que los 42 poemas que conformar la primavera y el verano los escribió hace trece años. Recuerda que hizo lo que llama una pequeña edición de regalo y fue su presente de Nochebuena para los amigos en el 97. Hace unos meses retomó el proyecto y completó el círculo con el otoño y el invierno.
Detrás de la publicación de A voz da auga está Barbantesa, una editorial que acaba de ver la luz en Cangas y que, en palabras de una de sus responsables, Penélope Pedreira, tienen como meta publicar lo que les guste. No parece un mal principio.
Y esta vez lo que les ha gustado son estos 84 poemas cortos, filosóficos, «de pensar», salidos de la pluma de Carmen Kruckenberg. La autora, ¡cómo no!, aprovechará la presentación (día 17, 20.30 horas, en el Verbum), para recitar alguno. La música, que también habrá, correrá a cargo de los hermanos Blanco, Soledad (violonchelo) y Leonardo (violín). Las partituras serán cosa de Vivaldi.
La pondrá Antón Pulido. En realidad, su obra, porque el pintor tiene miedo (mucho miedo) a las alturas. Vamos, que no se sube a un avión si no es con receta médica. «Shanghai está demasidado lejos. No soportaría tantas horas de vuelo», reconoce. Ni siquiera pensando en el aliciente añadido de que podría aprovechar el viaje para recorrer la Expo.
Los que ya han volado hasta China son sus cuadros. Para el que se considera el certamen de mayor prestigio y proyección internacional de los que se celebran en Asia, ha elegido Pulido cuatro de sus famosos kermeses, que es como le gusta llamar a sus cuadros más coloristas y festivos.
Esta vez ha apostado por la abstracción expresionista y poética en gran formato. Lo que no cambia es la paleta de colores, con sus sempiternos rojos, azules y amarillos.
Es Antón, junto con el escultor Xuxo Vázquez, uno de los artistas vigueses que más ha expuesto en Asía. Tiene mucho que ver en ello su vinculación con la galería valenciana Omaso, nombre con significado incluido: Oriente más Occidente. De hecho, ya expuso en la feria de Pekín hace un par de años. Fue allí donde le descubrió Yung, un galerista coreano, gracias al cual su pintura pudo contemplarse en la feria de arte más importante de Corea. Definitivamente, una pequeña semilla en Asia -«es un mercado inmenso»-, puede producir una gran cosecha.