José González Vicente sigue usando el mismo vehículo de dos ruedas que se compró hace medio siglo en Currás para poder desplazarse desde su casa hasta el campo
31 ago 2010 . Actualizado a las 11:42 h.José González Vicente tenía 22 años cuando adquirió su bicicleta. Este vecino de Tomiño ya ha cumplido 74 y aquel vehículo continúa siendo su compañero inseparable.
La compró porque necesitaba un medio de locomoción para desplazarse desde su casa hasta el campo. Entonces tener un coche era un sueño inalcanzable para mucha gente. Comprar la bicicleta ya fue un enorme sacrificio económico para él.
La adquirió en una tienda que había en la parroquia de Currás y que cerró hace muchos años porque quienes atendían el negocio se fueron muriendo.
Su preciada BH le costó 60 pesetas, que de aquella era un dineral, hasta el punto de que tuvo que endeudarse y pagarla a plazos durante un año.
Pero fue una gran inversión. La bicicleta le ha acompañado durante las últimas cinco décadas de su vida. Nunca ha dejado de usarla. José González no sabe lo que es estar atrapado en el atasco de una gran ciudad para cumplir una jornada laboral. Pedaleando siempre ha llegado hasta su lugar de trabajo y por eso se considera afortunado.
Ni siquiera tiene carné de conducir. Dispone de un permiso para utilizar un chimpín, necesario cuando acarrea mercancía. Pero la bicicleta es su vehículo principal. Después de tanto tiempo, sigue en un perfecto estado de uso. No recuerda el número de veces que ha cambiado las cubiertas de las ruedas, pero el resto de los elementos son los originales. Ya no se fabrican cuadros de hierro tan robustos y el faro delantero es una pieza de museo. El timbre no funciona, pero nunca lo quitará del viejo manillar.
Mientras siga teniendo fuerzas para pedalear, José González seguirá usando su histórica bicicleta para desplazarse.