El alcalde fue abordado por vecinos opuestos al albergue en una visita a San Roque que creía privada pero que provocó un gran revuelo en el barrio
28 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El alcalde vigués palpó ayer de primera mano y sobre el terreno el conflicto que ha provocado el proyecto para construir un albergue de indigentes en el deprimido barrio de Ribadavia, a escasos metros de la calle Pizarro y muy cerca del hospital vigués. Supuestamente se dirigía a un bar situado en la calle Couto de San Honorato para una visita privada. Sin embargo, dicho desplazamiento figuraba en su agenda oficial como una visita expresa al barrio de Ribadavia.
Por ese motivo acudieron periodistas, pero también vecinos de la zona. Sin esperárselo, el alcalde fue abordado por dirigentes de la asociación de vecinos de San Roque, que le reclamaron mejoras en su zona, pero también por un nutrido grupo de residentes en Ribadavia, cuya principal preocupación, aunque no la única, es que no se construya el albergue. Caballero se zafó como pudo, reiteró que iba a cumplir sus promesas, en aparente alusión a que no habría albergue y sí mejoras en el barrio, y abandonó la zona rechazando tajantemente hacer declaraciones a los periodistas.
Esta sorprendente visita no pasó tampoco desapercibida en el Concello, donde igualmente sorprendió a los socios nacionalistas del gobierno de coalición. El BNG fue el impulsor del albergue en Ribadavia para resolver un problema enquistado; sin embargo, en cuanto se constató la existencia de oposición vecinal Caballero paralizó el proyecto, una decisión que crispó una vez más sus relaciones con el Bloque.
Más polémica
Una portavoz de los vecinos de Ribadavia expresaba poco después su sorpresa por una visita que calificaba de «inesperada». Desde su punto de vista «solo ha servido para avivar la polémica», aportando como dato que la asociación de vecinos de San Roque piensa convocar el día 9 una manifestación en Pizarro.
Esta protesta sigue a otra anterior y tiene un objetivo doble. De una parte, reclamar mejoras en un barrio hasta ahora completamente abandonado; también, rechazar la instalación del albergue. Los convocantes exigen un pronunciamiento claro en el sentido de que la instalación no irá a Ribadavia, considerando insuficiente el «vago» compromiso del alcalde.