El tanque de decantación hallado en las obras del aparcamiento subterráneo sitúa la salina del Areal en su punto más seteptrional y marca la línea del litoral vigués durante los siglos I y II de nuestra era
El rompecabezas creado por el paso del tiempo con los antiguos restos dejados por la población romana de Vigo adquiere un poco más de sentido con la aparición de un tanque de decantación en el solar donde se construye el aparcamiento subterráneo de O Areal. «Só temos unha aproximación á topografía da época (século I-II), aínda que os datos que van saíndo van axustando o mapa do terreo», explica Xoán Carlos Castro, el arqueólogo que trabajó en los restos de la salina romana musealizados en la calle Rosalía de Castro.
Una topografía certera aportaría la línea de costa de la época y establecería los límites naturales del campo salinero explotado por los romanos en los siglos I y II de nuestra era. La nueva pieza del puzzle, situada cerca de la Paellera, establece el punto más septentrional conocido de la mencionada salina. Además, al tratarse de un tanque de decantación estaría indicando la entrada del circuito del agua por la salina. «Os tanques de decantación servían para alimentar o circuito das salinas. En Rosalía de Castro II saíron ben, e máis preto da liña de costa, aínda que na Salinae, apareceron máis arriba, na parte esquerda do xacemento», añade el arqueólogo de la empresa Anta de Moura.
Verdadera extensión
Otra cuestión importante todavía no resuelta es la verdadera extensión de la salina. Sí hay constancia de su aparición en la calle Inés Pérez de Ceta y, en el lado contrario, en el solar denominado Rosalía de Castro II. «Non sabemos se a salina ía dunha banda a outra do Areal, aínda que parece que poido ser así. Tamén é certo que en salinas posteriores, de época medieval e moderna, non ocupaban todo o terreo. Os datos anteriores sinalan restos na rúa Inés Pérez de Ceta, pero despois hai un bailero. Sabemos que ía cara ao norte, e non sería de extrañar que nun futuro aparecera un dique de contención de mareas en algún punto desa zona», manifiesta el arqueólogo.
De momento, el reconocimiento oficial de la aparición de este tanque aclara el por qué se paralizó durante unos días las obras de construcción del aparcamiento subterráneo. Ahora, la Dirección Xeral de Patrimonio ha autorizado la continuidad de los trabajos en el resto del solar, pero mantiene la paralización cautelar en el sector sureste del futuro aparcamiento hasta que se estudien los restos.
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