Caballero es partidario de conservar la Panificadora en su integridad

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO/LA VOZ.

VIGO CIUDAD

El convenio urbanístico en vigor solo exige mantener los silos y el resto será destruido para construir pisos

24 ago 2010 . Actualizado a las 14:15 h.

«Conservar únicamente los silos de la Panificadora es insuficiente. El plan urbanístico aprobado por un gobierno anterior entregó enteramente el inmueble industrial con esta excepción a la iniciativa privada; de esta forma se incrementó la edificabilidad sin mantener la parte que debería conservarse por ser patrimonio histórico».

Con estas palabras el alcalde vigués se manifestó ayer favorable a la conservación completa de dicho inmueble, cuyo destino a día de hoy no es otro que el desaparecer salvo los gigantescos silos. Según un convenio urbanístico suscrito por el Concello a mediados de los noventa, los propietarios deberán crear una plaza interior y una pasarela que conecte los futuros edificios con la avenida de Camelias.

Al margen del resultado urbanístico, el convenio será el punto final para un ejemplo de la arquitectura industrial del primer tercio del siglo XX y del uso del hormigón. Durante casi sesenta años la Panificadora estuvo funcionando, hasta que cesó su actividad en 1981. Desde entonces está abandonada, por lo que su interior ha sufrido importantes daños por actos de vandalismo además de varios incendios.

Salvación

En los últimos años se han producido diversos llamamientos a favor de la conservación de la Panificadora. De hecho, la asociación Outro Vigo é Posible llegó a organizar una campaña para salvarla y sugirió que podría albergar la futura biblioteca estatal. En el marco de esta campaña hubo recogida de firmas y tres conocidos pintores elaboraron sendos grabados para reclamar su indulto.

El problema que se plantearía en tal supuesto es que la Panificadora tiene propietarios y que existe un convenio que les garantiza una importante edificabilidad. Obviamente, para hacerse con su titularidad el Concello tendría que adquirir la parcela, lo que supondría un importante desembolso.

Una de las opciones que se barajó para impulsar su conservación fue que Rafael Moneo hubiera incluido la vieja fábrica en el ámbito de la plaza del Rey en su plan de reordenación. El arquitecto no pudo hacerlo de forma directa pero la colocó en un extremo y sugirió que era un edificio con muchas posibilidades. El mensaje debió calar: ayer Caballero mostró su respaldo y se lo comentó a la nueva directiva vecinal.