María José Porteiro, Carlos Pereira y César Sánchez-Ballesteros coinciden en que la ciudad no aprovecha sus bazas, pese a disponer de cartas que para sí quisieran otros
15 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Soledad Antón Desde fuera se nos observa con ojos golosos, mientras intramuros seguimos sin valorar lo que tenemos. Es una de las conclusiones que la periodista extrae de la tertulia que, invitados por La Voz, comparten María José Porteiro, Carlos Pereira y César Sánchez-Ballesteros. La charla se desarrolla en un lugar más que apropiado para sacar a colación asuntos relacionados con el turismo, la calle de las ostras, a esa hora atestada de visitantes de media España. «Lo que le falta a Vigo es creer en sus potencialidades», afirma Porteiro, que añade que el turismo es una actividad por la que la apuesta ha de ser total. «No valen medias tintas».
Está de acuerdo César Sánchez que, como director de hotel, comprueba a diario como suele ser gente de fuera la que nos descubre la ciudad. «Si tuvieran esta ría los catalanes se conocería en todo el mundo», sostiene para, a renglón seguido, preguntarse cómo es posible que no se ofrezcan rutas marítimas nocturnas con cena incluida. «Luego somos capaces de viajar miles de kilómetros, con escalas hasta en cuatro aeropuertos para extender la toalla en dos metros cuadrados de playa terrosa», dice.
Pereira apoya la moción de paso que arrima el ascua a su sardina: «Tenemos una de las mejores escuelas de joyería de Europa y, sin embargo, los vigueses optan por centros de fuera. Nos estamos nutriendo de alumnos de América, Europa y África».
María José Porteiro saca su vena optimista para recordar que no es poco el camino andado. «Si hacemos memoria nos daremos cuenta de lo que se ha avanzado. Entre que queríamos Galicia para nosotros solos, y que hubo un momento en que todo parecía reducirse a sol y playa... Ahora hay un segmento muy amplio que valora otras cosas, lo que unido al cambio de mentalidad nos hace estar en el buen camino».
Con matices, asienten sus compañeros de tertulia. A juicio de César Sánchez, una de las asignaturas pendientes es acabar con la percepción de que Vigo no es más que una ciudad industrial. «Es cierto que un 50% es industria, pero no es menos cierto que el otro 50% son servicios. Mientras no derribemos los mitos los resultados no serán los deseados». Carlos Pereira sostiene que a la hora de vendernos «nos falta creatividad. Donde hay una posibilidad de negocio tendría que haber un empresario».
César Sánchez sostiene que demasiadas veces las cosas no salen porque nosotros mismos nos ponemos la zancadilla. Habla de «la frustración que supone ser una ciudad con tres alcaldes». Ante la mirada de sorpresa de sus contertulios se explica: «Es imposible presentar un proyecto completo para la franja marítima. En esta acera las competencias son del Ayuntamiento, en la de enfrente son de la Autoridad Portuaria y 30 metros más allá la que manda es la Zona Franca.
Porteiro vuelve a ver el lado positivo: «Ya les gustaría en Lugo y Ourense tener semejante inconveniente, por lo que implica de riqueza para la ciudad. Eso sí, tienen que entenderse».