Toralla sigue siendo prohibida

Míriam Vázquez Fraga VIGO/LA VOZ.

VIGO

La isla es de propiedad privada y la entrada a particulares no está permitida ni para visitar la Estación de Ciencias Mariñas de la Universidad de Vigo

20 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Toralla sigue siendo un paraíso prohibido. Ni la excusa de visitar la Estación de Ciencias Mariñas que la Universidad de Vigo tiene en la isla funciona. ¿Hay alguna posibilidad para los particulares de acceder a ella? El vigilante da la negativa por respuesta de inmediato; los usuarios de las playas de la entrada -abiertas al público- sí apuntan una posible solución: «Tener algún amigo o conocido propietario, o haber vivido allí aunque ya no tengas casa», dicen.

La mayoría entiende que se trata de una propiedad privada que, como tal, se debe respetar, pero lamentan que la prohibición del paso sea tan estricta. «Hay un chiringuito a la entrada, pero si queremos comprar agua tenemos que cruzar todo el puente», señala Andrea Fernández.

Pero a los que optan por estos arenales no les da tanta pereza recorrer el puente como buscar estacionamiento. «Hay que aparcar como si fueras a O Vao o venir en autobús cuando muchos de los que dejan el coche dentro no tienen propiedad», se queja Patricia González. Ella cree que la isla no debería ser privada: «Tengo curiosidad por saber que hay ahí dentro», admite.

Los propietarios, por su parte, aclaran que «no hay nada especial». «No sé qué esperan encontrar, solo hay chalés, césped y un departamento de investigación de la Universidad sin nada que visitar», explican Maite y Elvira, para las que la posible polémica alrededor de este asunto es «consecuencia de la envidia».

Otros usuarios de la playa también entienden la situación. «Funciona como cualquier otra finca o urbanización. Ellos son los que lo mantienen y si la Administración no quiere pagar, hay que aceptar que sea así», reflexionan Guadalupe Ocampo y Román Sánchez.

Aseguran los propietarios que Toralla estuvo mucho tiempo a la venta sin que a nadie le interesara y que si ellos la mantienen, es lógico que la disfruten. «Todo el mundo usa el puente cuando quien lo paga somos nosotros. Vale que las playas sean públicas, pero antes se venía nadando», zanjan.