En los discursos de Abel Caballero y de Santiago Domínguez no faltaron las alusiones a las obras ejecutadas en la ciudad, como la humanización de calles, la recuperación del Casco Vello, o la colocación de bancos en la vía pública.
Otras veces, la alocución era tan ambigua, que la ausencia de verbos impedía conocer si el proyecto estaba hecho, si estaba en fase de ejecución o si se trataba de una actuación futura.
Así, el alcalde habló del AVE entre Vigo y Madrid por Cerdedo en 2 horas y 35 minutos, cuando aún está en el aire; y de la biblioteca estatal, de la que dijo: «está en fase de definición», cuando ya se ha perdido financiación por carecer de espacio. También habló de la ampliación de Rande, del nuevo aeropuerto, de la apertura de la ETEA a los ciudadanos, del auditorio, del juzgado y registro mercantil, pinacoteca y del coche eléctrico.