Es hija de emigrantes de As Neves y retornó de París hace año y medio, donde solía fijarse en los pintores que acuden a Montmartre. Ahora saca a relucir su vena artística en Vigo
21 jun 2010 . Actualizado a las 12:15 h.Xulio Vázquez Cada ciudad suele tener un barrio emblemático. Montmartre es el más bohemio de París, un lugar de culto para artistas. Está situado en una colina, en la que destaca la basílica del Sagrado Corazón. Vivieron por esa zona pintores consagrados como Pablo Picasso, Vicent Van Gogh, Renoir o Toulouse-Lautrec. Hoy día sigue siendo un lugar frecuentado por artistas urbanos. Acuden a pintar la plaza, hacer retratos a todo aquel que lo desee, o a vender sus pinturas en plena calle. Cristina Durán Álvarez (26 años), aunque es natural de As Neves, solía pasear con asiduidad por ese lugar parisino cual Amélie . Pero no se interesaba por las creperías, ni el Molin Rouge , sino que se fijaba en esos dibujantes que son capaces de hacer una caricatura en menos tiempo del que se tarda en fumar un cigarrillo. Tal vez esa curiosidad despertó en ella un arte innato que ha puesto de manifiesto nada más retornar a su tierra. Dibuja, sobre todo rostros, a lápiz y carboncillo. Lo hace con tal realismo que son vivos retratos. -¿Cuándo empezó a realizar sus primeros dibujos? -Fue en el año 1999 en París y lo hacía para no aburrirme en casa. Compré una revista de Mickey Mouse y dibujé al Pato Donald. Se me dio bien y seguí. -¿Qué hizo luego? -Tuve una época de influencia del cómic Manga japonés. Luego se me dio por dibujar a las chicas de las revistas, como las de HFM. Me gustaba plasmar a las mujeres que aparecen en los anuncios de publicidad. -¿Estudió arte o hizo algún curso de dibujo? -No, lo único que me enseñaron fue en la escuela, cuando nos mandaban dibujar una manzana o cosas así. Yo estudié contabilidad. -¿Cómo definiría su estilo? -Soy una dibujante retratista, porque me fijo hasta en el último detalle de un rostro. Pero lo que hago es más un trabajo de colorear con el carboncillo que de dibujo. Como se puede apreciar en el retrato que hice del seleccionador Vicente del Bosque son más relieves que dibujos. Además nunca utilizo colores. -¿Cuánto tiempo le llevó? -Unas dos horas y media. -¿Quién le da la aprobación? -Mi padre es mi mejor crítico, porque descubre hasta el mínimo defecto. Me dijo que le había subido un pelín el bigote a Del Bosque y que no le pusiera las arrugas. -¿Llegó a vender alguna obra suya en París? -Soy hija de la emigración. Solo tenía un año cuando me fui con mis padres a Francia. Pero en París dibujé por afición. Ahora me lo he tomado más en serio, tras retornar hace año y medio. -¿Retrató a familiares? -Solo le hice uno para un tío, pero no fue a él, sino que se trataba de un carnero para una camiseta conmemorativa de la Festa do Livramento de Rubiós, en honor a las embarazadas. Fue el pasado año en septiembre. También dibujé una vaca para otra serie de camisetas de esa misma celebración. Pero se vendieron todas, sobre 400, lo que me animó a empezar a vender mis retratos desde el inicio de este mismo año. -¿El primero que vendió? -Me lo encargó una compañera que había ido conmigo a hacer un curso sobre ventas. Le hice el retrato de su sobrina y se lo regalé. Luego otros compañeros me encargaron más, pero ya se los cobré a 30 euros. -¿Por qué se publicitó con algunos carteles en la calle? -Los puse hace muy poco tiempo y ya me llama la gente. Era el medio más económico que tenía para darme a conocer. Se ve la foto de una niña y mi dibujo, con un teléfono de contacto y el siguiente correo electrónico: carboncillo.2009@hotmail.com -¿Se imagina con un caballete dibujando en Príncipe? -No lo creo, porque yo estoy acostumbrada a dibujar en casa y me tomo mi tiempo. Además, también tendría mucha dificultad por la claridad de la luz, me reflejaría en el folio blanco y no me resultaría práctico. Siempre utilizo una foto, me voy fijando en ella y realizo mis obras. Lo prefiero así a que estén posando para mí. También me gusta hacerlo con música o algún otro sonido de fondo, ya sea la televisión o la radio. Me concentro mejor. -¿Qué le resulta lo más difícil a la hora de plasmar un rostro? -Sin duda, los dientes. Para mí es lo más complicado. Pero siempre empiezo por los ojos y luego la nariz. Es lo que mejor definen una cara. También me crea complicación los cabellos, sobre todo cuando se trata de niñas con tirabuzones, porque el carboncillo mancha mucho y se precisa gran cuidado, aunque es más fácil dibujar una mujer. Algún día haré una exposición en Vigo.