«Durante 32 años dediqué los fines de semana al patrimonio de Galicia»

María Jesús Fuente / S. Antón VIGO/LA VOZ.

VIGO

El empeño del presidente de Amigos de los Pazos logró salvar edificios como la Casa de Arines y el reconocimiento europeo por los trabajos de los caminos de Santiago

14 jun 2010 . Actualizado a las 12:18 h.

Juan Manuel López Chaves logró durante una década «el mayor honor que puede tener un vigués», ser el hermano mayor de la Cofradía del Cristo de la Victoria. De ahí que el rincón elegido sea la colegiata de Vigo, en la que también celebró su matrimonio.

Pero si por algo es conocido este vigués de adopción es por su labor sobre el patrimonio histórico de la ciudad y de Galicia, en general.

«Durante 32 años dediqué los fines de semana al patrimonio de Galicia, los mismos años que presidí la asociación Amigos de los Pazos, de la que ahora soy presidente de honor». La fundó en 1972 con 20 amigos, convirtiéndose en la primera entidad gallega creada para la defensa del patrimonio artístico.

Nacimiento

Lo que nació solo como defensa y difusión de los pazos pronto se amplió al patrimonio rural al darse cuenta de la vinculación entre ambos. A continuación se incluyeron los cascos históricos y la arquitectura moderna, y desde 1980, los caminos de Santiago, con los que llegó el éxito internacional. Después de cuatro años de trabajo, la entidad consiguió que el Consejo de Europa aprobase la recomendación 987 sobre el Camino Francés. Ello fue decisivo para su declaración como primer itinerario cultural europeo, lo que a su vez llevó a la Xunta a concederle el premio Elías Valiña por el trabajo en el ámbito internacional.

El trabajo de los Amigos de los Pazos no sabe de fronteras, como demuestra el hecho de que sean pioneros en la recuperación y difusión de los caminos portugueses, en los que llevan trabajando 26 años.

En lo que se refiere a Vigo, la asociación ha llevado a cabo tres campañas con éxito. La primera se centró en la recuperación, expropiación y restauración de la Casa de Arines, logrando incluso que se convirtiera en sede del Instituto Camões, pese a no ser Vigo la capital del Estado. La ayuda de la entonces cónsul general de Portugal, Anabela Cardoso, fue decisiva. Por este trabajo, el presidente de la República distinguió a López Chaves con el ingreso en la Orden del Infante Enrique, con el grado de comendador.

La segunda campaña se dedicó a conseguir la restauración del Pazo de San Roque, que se encontraba totalmente en ruina, y la tercera, tuvo como consecuencia la devolución del ungüentario a Vigo, ubicado en el Museo de las Peregrinaciones de Santiago, para lo que llegó a enfrentarse a la Consellería de Cultura.