Vitrasa también acaricia su continuidad sin concurso alguno

VIGO

La alcaldía se plantea, como con Aqualia, prorrogar ahora su contrato que acaba en el 2018, a cambio de algunas mejoras

30 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Quedan todavía más de ocho años para que el transporte de viajeros en autobús salga a concurso, pero todo indica que no lo hará por lo menos hasta el 2028. La alcaldía está explorando la posibilidad de que Viguesa de Transportes S.A., para todos Vitrasa, renueve su compromiso y negocio a cambio de las mejoras en el servicio que le plantea el Gobierno de la ciudad.

De ser así, de cumplir los planes que Abel Caballero y el edil del ramo, Xulio Calviño, están trazando en el estudio de movilidad con el que quieren reordenar el tráfico de la ciudad, Vitrasa se ahorraría el trago al que se sometió por última vez en 1993 y por primera en 1968, cuando sus primeros treinta autobuses azules y dos microbuses color arena dieron la puntilla a los añorados tranvías.

La opción es legal, para eso está regulada por ley la ampliación de contratos públicos. Pero con dicha maniobra el grupo de Gobierno vigués evidencia una excesiva tendencia a planificar el futuro y restar autonomía a las corporaciones venideras. Ya lo estudia la alcaldía en el caso del agua, para llevar hasta el 2025 un contrato que concluye dentro de cinco años. El pago de las expropiaciones de terrenos necesarios para construir la nueva depuradora es el precio de la tranquilidad, de no someterse a la competencia del mercado y a las ofertas que puedan llegar.

En el caso de Vitrasa, asumir la «revolución» de líneas y servicios que Abel Caballero prometió en campaña, es la cuota a pagar por la compañía Avanza, el grupo matriz de la firma viguesa desde el año 2002.

Remodelar las líneas que discurren por el centro, ampliar los trayectos a las parroquias peor comunicadas e intensificar las frecuencias, añadiendo además un par de circulares más, son los planteamientos iniciales. Vitrasa, evidentemente, prefiere amarrar. Pero también pretende poner encima de la mesa las pérdidas que las obras del centro de la ciudad le está causando, obstáculos que no cesarán en mucho tiempo, hasta que una vez acabadas las humanizaciones, sigan en marcha la construcción de los aparcamientos subterráneos.

Pero, como ya estamos en precampaña, el PP tiene la intención de ver con lupa tanto los cambios de contrato del abastecimiento y saneamiento de agua, como el del transporte de viajeros. Los populares mantienen que si cambian las condiciones de explotación, el contrato debe someterse a las posibles ofertas que puedan aparecer, intuyendo que con la que está cayendo podrían lograrse rebajas de precios y además, sin las prórrogas de contratos, se eliminarían las posibles lecturas aviesas de tales acuerdos, porque alrededor de las adjudicaciones públicas siempre hay quien está dispuesto a comentar sus detalles.