«Eto'o fue cliente mío, pero no sé si los del Celta vienen a comer creps»

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Dice que pagó 2.000 euros por el autobús en un desguace de Palencia. Es inglés, aunque perteneció a TVE. Ahora se convirtió en un bar, pero han tenido que meterlo a cachos

18 may 2010 . Actualizado a las 12:25 h.

Xulio Vázquez Nada tiene que ver con Napoleón. Pero amenaza con conquistar a los vigueses casi desde la celebración de la Fiesta de la Reconquista. Aunque a Jean Luc Nodet (45 años) nadie le echará la puerta abajo, como sucedió con la de Gamboa. Este francés de espíritu aventurero se gana cada día los estómagos agradecidos con un producto muy típico y original de la Bretaña francesa: los creps. Regenta la Crêperie Bretonne Annaíck en el número 47 de la calle Urzaiz. Lleva veinte años con las manos en la masa y ha perdido ya la cuenta de los miles que habrá hecho en todo ese tiempo. -¿No será usted bretón? -No. Soy natural de Nancy. Pero me encanta la Bretaña. Además me gustan los creps y fue donde conocí a mi socio, que es un maestro en la materia. Y terminé aprendiendo a hacerlos. -¿Fue solo a comerlos? -En realidad fui para practicar el deporte de la vela, porque me gusta mucho navegar. Es lo que me ha traído a Vigo. -¿Nada más? -(Risas). También por amor, porque conocí a una gallega en Barcelona, con la que ya tengo un hijo y otro en camino. -¿Dónde montaron la primera crepería? -En el sur de Francia, concretamente en una localidad que se llama Colliure, donde está enterrado Antonio Machado. Luego decidimos poner algunas en España. Empezamos por Gerona, Figueras, Valencia, Barcelona y Vigo desde hace ocho meses. -¿Tiene algo de especial este producto de Bretaña? -La harina de sarraceno, también llamado trigo negro. Precisamente, nosotros la traemos de esa zona de Francia, porque son los mejores. -¿Qué aportan al organismo? -Numerosas y muy raras sales minerales: magnesio, fósforo, flúor, hierro y calcio. Es un alimento sano y saludable. -¿Cuáles son las especialidades que ofrece en Vigo? -El crep que más demandan lleva salmón, espinaca y queso de cabra. Pero también lo hacemos de almendra y con embutidos. Se puede rellenar incluso con verduras. De carne no. Hay hasta veinticinco variedades. Se hacen delante de los clientes en tres minutos. Saben mejor acompañados con una sidra especial de mi país.

-¿Cuánto cuesta el más caro?

-Se llama maraichere (patata, cebolla, bacalao ahumado, salsa de pimientos y cebollino). Vale 8,75 euros. El más barato es una galleta natural con mantequilla salada de Bretaña. La mayoría suben poco de los 7 euros. -Están todos escritos en francés, ¿los pronuncian bien? -(Sonríe). Mucha gente prefiere señalarlos con el dedo. -¿Y como dulces? -Sí. Más de veinte variedades: azúcar, confitura, miel crema de castañas, chocolate, canela, plátano con nata, confitura de naranjas con chocolate y nata... Pero ofrecemos además helados, batidos y distintas ensaladas. -¿Muchos clientes? -Está funcionando bien. Los fines de semana despachamos alrededor de 300. Cuando estaba en Barcelona, Samuel Eto'o fue cliente mío, pero no sé si los del Celta vienen a comer creps, porque todavía no los conozco bien. Con el ex futbolista del Barça tuve alguna conversación. Es una persona muy humilde y tenía preferencia por los creps de azúcar. -No sé si el Valladolid meterá el autobús en el Camp Nou, pero usted lo ha metido hasta la cocina. -(Sonríe). Es que forma parte de la decoración del local. Todos nuestros establecimientos se caracterizan por su originalidad interior y exterior. Es un estilo de los años setenta y la madera alude a los pescadores. Este vehículo puede ser del 1957. -¿Cómo lo consiguió? -Es inglés, pero lo compré en un desguace de Palencia. -¿Conoce su historia? -Sí. Perteneció a TVE. Todos esos aparatos de televisión estaban dentro del autobús. Lo utilizaban para desplazarse por ahí y hacer reportajes. Lo convertimos en un bar. Aunque contamos con una decoradora, nosotros mismos lo hemos restaurado en un mes. Nos costó 2.000 euros. Pero por el que tenemos en Barcelona pagamos 10.000 euros. -¿No lo conducirían hasta dentro del local? -Lo metimos a cachos. Vino en un camión y se dividió en cuatro partes. -¿Y el Seat 600? -Está pensado para que los niños puedan merendar dentro. Además, tenemos lapiceros para que pinten lo que quieran y se entretengan. Luego los exponemos. También los mayores. -¿La lámpara? -Es una bomba de agua con clavos. Son cosas recicladas.