La difícil carrera del ascenso en el estamento arbitral

La Voz X. R. C. VIGO/LA VOZ.

VIGO

11 may 2010 . Actualizado a las 11:49 h.

David Pérez Pallas se convierte en la nueva esperanza del arbitraje vigués. A sus 22 años, iniciará el sábado su camino hacia el ascenso a Segunda B. Primero tendrá que superar la primera criba en A Coruña (pasan el corte tres de seis) y después resultar uno de los 20 elegidos entre sesenta candidato en Madrid. Sabe que lo tiene difícil pero no renuncia a nada.

«He tenido una temporada bastante buena, sin ningún problema, y eso siempre ayuda», comenta el colegiado de fútbol a la hora de hacer balance de la fase regular. El único partido en donde la tensión se mascaba fue «en un Dépor B - Lalín con triunfo local por 1-0». Por cierto, que los marcadores apretados fueron el denominador común en sus actuaciones a lo largo de todo el curso.

Pero más allá del trabajo de una buena temporada, para ascender en el mundo del arbitraje, también se tiene en cuenta la trayectoria. Y la suya ha sido meteórica hasta llegar a la Tercera División. No se acuerda de su primer partido -«Sé que fue en el campo del Nieto, en benjamines de fútbol 11 y que hubo una goleada, no sé si 15-0, pero no me acuerdo del adversario»- pero fue a los 14 años. Uno después ya pitaba en Tercera Regional, a la siguiente temporada en Segunda y con 17 años llegó a la Primera Regional. En donde tampoco se detuvo. No repitió en ninguna categoría hasta que se pasó dos años en Regional Preferente. «Allí estuve dos temporadas y ahora llevo tres en Tercera», indica. En su día fue el árbitro gallego más joven en alcanzar la categoría nacional y en poco tiempo se ha convertido en una de sus referencias.

El sábado comenzará la hora de la verdad. Ascender a Segunda B significa estar en la antesala del fútbol profesional, pero David sabe que en absoluto será fácil. «Por naturaleza soy optimista y pienso que se puede conseguir, pero también soy realista y sé que es muy difícil. Hay un nivel muy bueno en nuestro arbitraje», comenta.

Una prueba exigente

De inicio tiene que superar la primera criba rivalizando con dos colegiados de A Coruña, uno de Ourense y otro de la delegación pontevedresa. Test físicos, aspectos teóricos y una prueba de campo componen el menú. Si es uno de los elegidos por el comité gallego de árbitros, tendrá que repetir el mismo programa en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Allí habrá 60 colegiados de toda España y solo 20 cambiarán de categoría. «Va a ser muy duro, pero antes de nada vamos a centrarnos en lo del sábado». En un día se juega buena parte de su destino.