«Aquí no hay quien duerma; esto se aguanta una noche pero no mucho más tiempo»

La Voz

VIGO

La dueña de la pensión Brasil 2 se muestra esperanzada con el Xacobeo. La pensión se encuentra en pleno camino portugués de Santiago y el año pasado el hostal sirvió de alojamiento a muchos peregrinos con lo que las expectativas para este Año Santo son mayores.

Por suerte los peregrinos suelen quedarse sólo una noche. El ruido de los camiones rasga las frías madrugadas. «Esto se aguanta una noche, pero no una semana», asegura Pazos.

Otros vecinos se muestran en cambio más optimistas con las obras. Manuel Araújo, jubilado de Citroën, contempla el lento avanzar de las losas de hormigón sobre pilotes: «Me gusta ver cómo van las obras. Dicen que es una costumbre de los jubilados...».

Onda expansiva

Araújo reside en el barrio Quinteiro, de Quintela, donde ahora se encuentra uno de los epicentros del movimiento de tierras. Soporta con cierto estoicismo los inconvenientes. «Es espectacular, es una obra muy importante», dice este vecino.

En cambio, Ernesta Pazos recuerda cómo tuvieron que abrir las ventas del hostal «para que circulase la onda expansiva de las explosiones, porque si no reventaban los cristales». Pazos mira el calendario con resignación por lo que aún le espera.