El proyecto que pusieron en marcha el año pasado alumnos y profesores de la escuela de música y del conservatorio cangués es ya, aunque los promotores insistan en mantener la prudencia, la orquesta sinfónica de Cangas. Son medio centenar de músicos, la gran mayoría jóvenes alumnos del centro, dirigidos por Alberto González Avilés, que es, además, el compositor o arreglista de todo el repertorio. Avilés, que realizó estudios de técnica e interpretación con maestros como Aldo Ceccato y Helmut Rilling, preparó el programa pensando únicamente en su orquesta, adaptándolo a las características de los músicos.
La sección de cuerda de la orquesta la forman de 14 violines, una viola, 4 violoncelos y dos contrabajos, además de dos pianos. La sección de viento está integrada por dos contrabajos, cuatro clarinetes, tres trompetas, cuatro trompas, dos trombones y una tuba. La percusión está ampliamente representada, con nueve músicos.
El día 7 actuará en el auditorio de Cangas y 15, en el teatro Principal de Pontevedra. Entre su repertorio hay desde un tango de Piazzolla (Adiós Nonino) a fragmentos de piezas de Grieg (la muerte de Ase) o Borodin, adaptados por Alberto Avilés, que compuso varias de las piezas, como la que cerrará el concierto, la «Suite sinfónica do anel».