Desaparece una silla del pleno

M. J. Fuente / J. Fuentes

VIGO

El que fue a Sevilla... Es lo que le pasó al edil socialista Ángel Rivas al no ir a la sesión, pese al intento de Carlos Font de encubrirle

27 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La expectación en el pleno de ayer se centraba en saber quién de los dos concejales del gobierno municipal había mentido el pasado jueves: el socialista Carlos Font o la nacionalista María Méndez.

El primero había declarado que no se aprobaría ayer el nuevo reglamento del pleno como estaba previsto y que se aplazaría para la sesión de finales de mayo con el fin de tener más tiempo para negociar y lograr el consenso de los tres grupos municipales (PSOE, BNG y PP).

Lo que no sabía Font es que minutos antes, en otra rueda de prensa, María Méndez había explicado otras razones muy diferentes para aplazar el reglamento del pleno. Había asegurado que el motivo de retirarlo del orden del día era la ausencia de un concejal socialista en la sesión de ayer, por lo que no contarían con la mayoría absoluta que requería su aprobación.

Una vez advertido López Font de la contradicción de su versión con la de su socia de gobierno respondió visiblemente incómodo: «Yo no sé si va a haber alguna ausencia del PSOE, BNG o PP».

El pleno desveló ayer la duda. Tal como había asegurado María Méndez, en el estrado del grupo municipal socialista faltaba uno de sus concejales, Ángel Rivas. Pero lo más llamativo no era esto, lo increíble era que la silla del concejal había desaparecido como por arte de magia y también el espacio que habitualmente ocupa, repartido ahora entre el resto de los compañeros de grupo. De esta forma su ausencia pasaba más desapercibida.

No pasó para el grupo municipal del PP. El concejal Jorge Conde recriminó al portavoz del PSOE, Carlos López Font, por tratar de engañar a los medios de comunicación y a los ciudadanos y dejar en mal lugar a María Méndez. Lamentó que se recurriera incluso a retirar la silla del edil ausente. De hecho, es la primera vez que sucede un detalle de este tipo, ya que habitualmente, cuando un miembro de la corporación no asiste al pleno, su asiento permanece vacío. Como mucho, la única alteración que se conoce es la de dejar la silla libre en un extremo, pero nunca se había eliminado del salón de sesiones.

Ayer, tras ser recriminado, Font volvió a responder que él no sabía quién iba a faltar. Eso, pese a ser de su grupo y a tener los votos contados.

Si algo ha quedado claro en todo esto es que el que fue a Sevilla perdió la silla y no permitió sacar adelante el nuevo reglamento del pleno como estaba previsto.