El «Vicus» se hace cada vez más grande

VIGO CIUDAD

La aparición de dos tumbas en las obras de construcción del aparcamiento subterráneo de Policarpo Sanz amplía el conocimiento de la superficie empleada por la sociedad galaico-romana hace dos mil años

21 abr 2010 . Actualizado a las 11:18 h.

Si Murguía volviese a hablar de Vigo en la actualidad, tendría que cambiar radicalmente su discurso, a la vista de las continuas aportaciones que la arqueología realiza en favor de la recuperación del pasado de la ciudad. La aparición de dos tumbas y un muro, ambas estructuras datadas en el período tardorromano, en plena calle de Policarpo Sanz aportan nuevos datos que extienden un poco más la ocupación vital y funeraria de Vigo por parte de la sociedad galaico-romana de hace casi dos mil años.

El camino no ha sido fácil. Hasta 1993, año de la creación del Departamento de Patrimonio Histórico y de la inclusión de normativa proteccionista en el PXOU, la arqueología era una ciencia de aplicación heroica, dependiente de la vocación y voluntad de «locos» como Álvarez Blázquez o Pedro Díaz.

En tan solo cinco años de trabajo con respaldo oficial, aquel Vicus Spacorum, que identifico como Vigo Ambrosio de Morales en el siglo XVI, no cesó de crecer, incluso llegó a perder aquel arraigado nombre. Si en 1953 aparecían, fuera de contexto, la mayor colección gallega de estelas funerarias romanas, a comienzos de los años noventa, la labor de una serie de arqueólogos abre O Areal a diferentes usos antiguos. Desembarcadero, zona industrial, necrópolis y asentamiento habitacional se superponen en diferentes momentos de los primeros siglos de nuestra era.

Litoral marítimo

Por la misma época, el Casco Vello se muestra, en su vertiente nororiental, como el auténtico asentamiento romano de Vigo. Ya en la primera década del siglo actual, destaca la aparición de diversos enclaves industriales en el tramo superior a la plaza de Compostela.

Todavía hay un tercer nucleo romano incluido en el centro urbano vigués. Se trata de las calles adyacentes a Marqués de Valterra, que se extiende hasta la parte de atrás de donde se construye el auditorio de Beiramar y asciende hasta la misma calle de Torrecedeira.

Además, el litoral está jalonado hacia San Miguel de Oia por varias villas y factorías de salazón, que tienen su punto expositivo en la villa de Toralla, hoy en día musealizada. El vicus ha crecido enormemente en los últimos años. Incluso hay especialistas que quisieron cuantificarlo en una superficie de 133 hectáreas: desde O Castro hasta el mar. Y sigue creciendo.