«Trabajo en el puerto, aunque me gustaría poder vivir del arte»

Xulio Vázquez

VIGO

Pintó cuadros de estilo clásico, pero ahora está escribiendo una novela policíaca

20 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pinta, dibuja y escribe. Un polifacético cubano que tiene espíritu renacentista. También participa en tertulias y colabora con sus artículos en la Asociación Poético-Literaria Formas Difusas. Pero, por ahora, Edson Fernández Sánchez (34 años) no puede vivir de su arte. Tiene que ganarse las habichuelas con el pescado. Trabaja en el puerto. En los trece años que lleva en Vigo ya ha hecho de todo.

Nació en La Habana, donde estudió Bellas Artes. «Hice los cursos en la escuela San Alejandro, aunque me faltó el superior. Pero, nada más terminar, ya me vine para aquí», afirma. Dice que emigró gracias a la ayuda de su padre. Se trata de un médico cubano que está casado con una viguesa. «Me puso una carta de invitación y así fue como conseguí venir. Pero también me echó una mano en todo», afirma. En Cuba tiene a su madre y a una abuela, mientras que aquí, a una hermana por parte de su padre. Desde que vino, fue ya cuatro veces a visitar a su familia materna en la isla caribeña.

«En este momento me da más por escribir que por pintar. Porque he tenido que buscarme la vida. Trabajo en el puerto, aunque me gustaría poder vivir de mi arte», afirma. «Estoy en salas de elaborado del pescado, donde también se realiza el proceso de empaquetado. Mi vena artística la desarrollo en los ratos libres», añade.

Llegó a realizar algunas obras de pintura dirigidas directamente a la venta rápida, con el fin de conseguir algún dinero. «Ni siquiera las firmaba. Hice paisajes, barcos y cosas así. Pero ahora estoy inmerso en escribir, aunque es tanto o más complicado que la pintura, pero gasto menos. Estoy haciendo una novela policíaca y ya veremos lo que me sale», manifiesta.

Sobre sus múltiples oficios, relata que fue camarero en distintas cafeterías y taperías. Además de ayudante de panadería, se dedicó a pegar carteles de publicidad, trabajó en carga y descarga. Incluso realizó dibujos animados para una empresa que lo esquilmó. No le pagó.

En el piso tiene varios óleos suyos colgados en las paredes. «Son unos que hice hace cuatro años. Utilicé unos colores oscuros para plasmar un estilo clásico. Uno que tengo ahí es una menina, dispuesta a realizar el Camino de Santiago, con las conchas y el bastón», explica. Es un alegato a Velázquez. En los demás, también se inspira en otros autores clásicos, como Rubens y Zurbarán. Lo hizo como algo didáctico, para aprender la técnica de esa época, aunque antes se le daba por pintar cosas más expresionistas. De todos modos, aún está perfeccionando su propio estilo, para abandonar ese eclecticismo. También le gustan los grabados japoneses y la pintura china.