Dice que en este fin de Semana Santa tienen una ocupación del 75%. Lamenta que el Celta no esté en Primera División porque los equipos gastaban mucho más en la ciudad
04 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Xulio Vázquez Está en todo. No descuida ni los más mínimos detalles. Puede tener un ojo en la cocina y el otro en el vestíbulo. Revisar la suite principal antes de que la ocupen o acompañar a un grupo al salón de convenciones. Siempre dispuesta a resolver cualquier problema que se le pueda presentar. Su máxima es que el cliente se sienta a gusto, como en casa. Le encanta recibir cada día al mayor número de huéspedes. Cristina Pardo Rodríguez (37 años) ha pasado por la cadena de puestos que albergan los hoteles. Solo se saltó uno: el de botones. Pero dice que, en una hora punta, no le caen los anillos por echarle la mano a una maleta para aligerar el tráfico en la entrada. Es la directora de un cuatro estrellas. Dirige el Hotel NH Palacio de Vigo (avenida García Barbón, 17-19). -¿Qué estudios se precisan? -En mi caso cursé estudios de turismo y un máster de dirección de hoteles en la Universidad Politécnica de Madrid. Además, es preciso tener conocimientos de idiomas, fundamentalmente el inglés. -¿Cuántas lenguas domina? -Inglés y un poquito de alemán. -¿El corazón de un hotel? -Sin duda alguna, la recepción. También es preciso que exista una gran conexión entre todos los departamentos para poder hacer bien el trabajo. Hay que pasar por el restaurante y tener unos conocimientos básicos de cocina, comercialización y administración. -¿En dónde debutó? -Fue en un hotel madrileño y pasé por todos los departamentos, comenzando por la recepción. Después estuve de comercial interna y de relaciones públicas. Por último, aquí fui jefa de recepción antes de dar el salto a la dirección. Llevo doce años ligada a los hoteles. -¿Qué cualidades hacen falta para dirigir bien un hotel? -Hay que ser políticamente correctos, un buen gestor tanto interno como económico. -¿Tienen que cuadrar los números? -Evidentemente. Funcionamos como una empresa. La máxima prioridad es que el cliente esté a gusto y que se vaya contento. Así se asegura que vuelva y aumentarán los beneficios. -¿Cómo se vive en su trabajo? -Es algo muy dinámico. Disponemos de 108 habitaciones. Un día se llenan y, al siguiente, se vacían para que vuelven nuevos clientes. -¿Qué número de horas le dedica? -Sobre diez al día, aunque no me quedo a dormir. Pero puedo atender el teléfono las 24 horas, porque este negocio está siempre abierto. -¿La ocupación en esta Semana Santa? -En este fin de semana tenemos un 75% de ocupación, a pesar del mal tiempo. -¿De qué huéspedes se trata? -Gente del mundo del deporte, sobre todo equipos de fútbol, baloncesto y balonmano. Además de algunos turistas y de los que vienen para ver a sus familiares. -¿Era más rentable el Celta en Primera División? -Por su puesto. Recuerdo que cuando disputó la Champions se hospedaron el Milán y el Juventus. Son equipos con grandes presupuestos y gastan más en el hotel, pero también en la ciudad, debido a que se desplazan con ellos muchos seguidores. Lo mismo sucede con la Primera División, porque eran habituales el Real Madrid o el Barcelona, entre otros clubes punteros. Desde que el Celta está en segunda vienen pocos y gastan menos. -¿Son muy estrictos los deportistas? -Sí, suelen tener unos horarios muy rígidos y en las comidas cuentan hasta los gramos. -¿Sigue habiendo clientes que presumen de recibirlos la directora? -(Risas). Todos los clientes son importantes. Aunque es prácticamente imposible departir con todos ellos, pero sí en momentos puntuales para saber si han estado a gusto. -¿Pero no firmarán todos en el libro de clientes ilustres? -(Sonríe). De lo contrario, no se llamaría así. Aquí durmió desde Zapatero hasta artistas como Bob Dylan.
-¿Hay quiénes piden una habitación determinada?
-Nos sucede con gente que tiene claustrofobia. Quieren la habitación en el primer piso. Otros las desean lejos de los ascensores, por el ruido. -¿Y la 13? -Alguno la rechaza por superstición. -¿Cómo es la suite principal? -Son 40 metros cuadrados. Dispone de bañera de hidromasaje, una cama de medidas superiores y salón independiente. Cuesta 289 euros, algo más del doble que una normal.