La carraca ya cuelga en la torre del mismo nombre de la catedral compostelana. No es la antigua, que irá a parar al museo de la basílica, sino una nueva hecha con la máxima fidelidad bajo la égida técnica del Consorcio de Santiago. Este organismo llegó a un acuerdo con la Sociedade do Xacobeo para recuperar el histórico instrumento musical de madera, con sonido de la familia de los cuervos, que dejó de funcionar hace medio siglo y dejó a la torre de la Carraca compuesta, con una matraca averiada y un nombre vacío de contenido.
Ayer una grúa impresionante izó el mecanismo sonoro hasta el hueco de la torre izquierda de la plaza del Obradoiro, donde volverá a cumplir su vieja función. ¿Cuál? Pues anunciar los oficios de Semana Santa, como antaño. El toque de la campana no parecía el más indicado en los días del santo luto, es decir, entre el viernes y el domingo de resurrección, y el más fúnebre sonido de la carraca se adaptaba mejor a la llamada a los fieles para acudir a las ceremonias religiosas. El victorioso tañido de las campanas, en la torre gemela, sustituía el domingo el matraqueo.
El Consorcio de Santiago, viendo que la historia se había detenido en la torre norte, se lanzó a la empresa de recuperarla. Es decir, de recuperar un patrimonio inmaterial que numerosas personas mayores, y no tan añosas, recuerdan con nostalgia. Ángel Iglesias, veterano platero que ejerció a la sombra de la basílica, escuchó el tableteo de la nueva pieza y se sintió fielmente transportado al Santiago de su mocedad. Y no fue el único.
Los técnicos al mando del Consorcio, tras dar con las piezas adecuadas, multiplicaron las pruebas para dar con el sonido de la antigua carraca, que data de hace 150 años. Ha sido una operación en la que confluyeron varias manos técnicas y artísticas. El lutier compostelano José Iglesias ha conjugado su quehacer con el de entidades como la carpintería Rouco Restauracións, Forxa 67 y Neorsa para concebir el ingenio que devolverá a la monumental plaza del Obradoiro un fragmento de su patrimonio ambiental. Y, de paso, desalojará a cuanto huésped alado merodee por las alturas de la catedral.
En fin, un aliciente para este polémico año santo, que ha unido a Xacobeo y Consorcio de cara a abordar algunas iniciativas conjuntas. Y, probablemente, el matraqueo de la carraca no será el único bien inmaterial que cobre vida tras su paso por un taller restaurador. La tarea de rehabilitar no se ciñe, dice la Administración, al patrimonio físico que puebla el centro histórico compostelano.