La criminóloga especializada en accidentes de tráfico Ana María Fernández observa tres factores que hacen que Vigo conserve una alta tasa de atropellos (250 al año) pese a las humanización y la crisis.
En primer lugar, la falta generalizada de respeto por las normas de circulación, potenciada por las obras que «malacostumbraron» a los usuarios. Argumenta que la señalización y planificación de estas obras desatendió las normas de seguridad.
En segundo lugar, observa una ausencia muy marcada de agentes locales en las calles. «La probabilidad de que una infracción sea castigada es muy pequeña, salvo los excesos de velocidad en las avenidas periféricas, que se cubren con radares. Empieza a resultar exótico ver a un policía local controlando un cruce o una zona conflictiva», dice. Añade que la policía no persigue los excesos de velocidad en el centro (unos 60 km/h), donde resultan menos espectaculares, pero mucho más dañinos por la alta densidad peatonal. En tercer lugar, la experta cree que la visibilidad fue mejorada tras modificar la posición de los contenedores de basura, pero no ha eliminado los pasos mal situados ni las plazas de aparcamiento contiguas a ellos.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios