Siete perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil hallan 30 alijos al año
Son sabuesos, perros viejos con cara de malas pulgas que no visten gabardina ni fuman en pipa. Les gusta husmear y meter el hocico en los bajos fondos. Chetry, Arco, Apolo, Cemo o Kimba nunca sueltan su presa cuando huelen alijos a distancia. El instinto les guía.
La Unidad Cinológica de la Guardia Civil en Pontevedra colabora cada año en una treintena de hallazgos de droga en la provincia. Cuatro agentes y siete perros adiestrados participan en las operaciones coordinadas por expertos antinarcóticos. En los tres primeros meses de este año, han descubierto ocho escondrijos de drogas.
Hace una semana, los agentes entraron a registrar la vivienda de un sospechoso. Los policías no encontraban ninguna prueba incriminatoria hasta que José, el cuidador de un perro adiestrado, advirtió que el animal marcaba y arañaba un armario. El guardia civil abrió la puerta y solo vio ropa. Sin embargo, el can arañó una caja de zapatos. Al sacarlos fuera, cayeron dos barritas de hachís que estaban ocultas dentro. El fiel servidor reclamó su premio, unos minutos de juego con una toalla enrollada.
Hace poco, José fue testigo del gran olfato de estos sabuesos. Unos agentes de paisano entraron en una discoteca pero un vendedor de droga olió el peligro y escondió la droga. La Guardia Civil entró con un rastreador. «El perro marcaba el lavabo y una papelera llena de botellas pero yo no veía nada raro», comenta José. Finalmente, los policías vaciaron la papelera y hallaron en la basura un papel de aluminio que contenía varios gramos de hachís. ¿Por qué el perro también señaló al lavabo? El camello se había lavado las manos y dejó rastros de la droga.
Perfume y gasolina
La Unidad Cinológica está ubicada en unas casetas del aeropuerto vigués de Peinador. La Guardia Civil tiene una quincena de perros adiestrados en Galicia. Varios están especializados en detectar explosivos (dos canes en Vigo), otros alimentos en mal estado y otro grupo en rescate de personas (en Ourense). Los siete de Vigo fueron entrenados en Madrid para detectar drogas incluso entre otros olores fuertes como perfumes, comida o gasolina. Kimba se va a jubilar porque su adiestrador se retira y la adopta.
Los canes colaboran en redadas en discotecas y zonas de ocio en la comarca de Vigo, Pontevedra, Marín y Vilagarcía. También supervisan los contenedores que llegan a puerto, las maletas que pasan por el aeropuerto de Peinador procedentes de países no comunitarios, las bolsas que entregan los familiares a los presos de A Lama o controles de carretera. «Suelen hallar papelinas, pequeñas dosis pero, a veces, han descubierto un contenedor lleno de droga», dice Jose. Su compañero, Miguel, dice que a esta unidad se llega por vocación. «Si te gustan los animales, les dedicas las 24 horas», comenta.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios