A Dorrego tampoco le consuela pensar en vender la Semana Santa desde el punto de vista lúdico y turístico, porque sabe que no hay quien la venda como tal, y porque si así fuera, desprovista de su esencia religiosa, él abandonaría el cargo. A pesar de todo, Vigo cuenta con una digna programación a la espera del respaldo del público. Por número de pasos, la más importante, incluso de toda Galicia, es la Procesión del Jueves Santo, que el año pasado tuvo que ser suspendida por el mal tiempo. Cuenta con diez imágenes, nueve de ellas recuperadas hace cuatro años, que estuvieron arrinconadas durante más de treinta. La otra gran cita será el Viernes Santo durante la Procesión del Encuentro, a la que se suman todas las cofradías y está llamada a ser «la procesión del todo Vigo». Dorrego sueña con recuperar algún día la del Domingo de Resurrección, que dejaron de hacer hace seis años «porque tras el paso iba solo el sacerdote, una persona y un perro».