La reforma de calles deshumaniza el parque de O Castro y lo satura de coches

VIGO

El parque de O Castro, en el que se sitúa el origen de la ciudad y visita obligada de los turistas, está a rebosar de coches.

Las progresivas humanizaciones de calles, que han llevado consigo la reducción de estacionamientos en la vía pública, han convertido al espacio más simbólico de Vigo en el único párking gratuito. No solo eso, sino que hasta es preciso madrugar para encontrar plaza. Con tal panorama se podría decir que las obras de humanización de las calles paradójicamente han traído consigo la deshumanización de los parques.

La situación es tal que, tanto el acoso de los vehículos que circulan por O Castro como el de los aparcados, ha conseguido retraer a los peatones ante el temor a ser atropellados.

Denuncia

Ayer, la oposición municipal denunció el estado en el que se encuentra el parque y mostró, fotos en mano, lo primero que ven los turistas al bajarse de los autobuses y el ambiente que rodea a los vigueses a diario.

Una imagen del estanque de los patos tomada el pasado viernes da la impresión de que también las aves hacen botellón, a juzgar por los envases que flotan en el agua.

Otro rincón se utiliza sin ningún pudor como escombrera, mientras que el tejado del edificio que acogía el restaurante El Castillo aparece a medio derribar a la vista de todos. Es más, los turistas se suelen acercar al inmueble con el consiguiente riesgo ante la ausencia de avisos que indiquen su estado ruinoso.

La propia fortaleza del monte aparece oculta en algunos rincones por la maleza.

Presupuesto récord

El concejal del PP, Antonio Martiño, denunció las deficiencias de algunos parques y jardines de Vigo como es el caso de O Castro. Y eso, dijo, pese a destinar este año un presupuesto récord de doce millones de euros, el doble de lo que se dedica a Benestar Social.

De esos doce millones, cinco van a parar a la empresa concesionaria de jardines, 340.000 a la adjudicataria encargada de mantener los parques, y 325.000 a parques forestales. Desconoce a qué se dedican los otros seis millones, ya que la única información que conoce habla de vallas y balaustradas.

Para Martiño, la de Jardines es una concejalía maldita, teniendo en cuenta que en el actual mandato municipal ya ha pasado por las manos de tres concejales. Primero fue Isaura Abelairas, quien dio paso a la responsable de Economía, Raquel Díaz. Durante su etapa no solo anunció el corte de todos los chopos de Coia para evitar alergias, sino de todo el arbolado que provocara este tipo de problemas entre los ciudadanos. Posteriormente la concejala rectificó a través de una nota.

Poco tiempo después se habló de cambio en ese departamento, desmentido por el alcalde. Lo cierto es que desde entonces es el edil Ángel Rivas quien se ocupa de indicar a los técnicos el trabajo que deben hacer, aunque no disponga de la delegación por escrito. Tres meses después lo único que detecta la oposición municipal en los tres grandes pulmones de la ciudad, Castrelos, O Castro y A Guía, es abandono. Por si esto fuera poco, recientemente los trabajadores del departamento municipal de parques y jardines denunciaban a través de los sindicatos el paulatino desmantelamiento de ese departamento en favor de la empresa concesionaria, pese al incremento de las zonas ajardinadas. Explicaban que se ha ido reduciendo la plantilla al mismo tiempo que se les va arrinconando en el ejercicio de sus funciones.