Balaídos estará parado hasta que repunte la fábrica de PSA y Matamá será el último parque del PXOM

La Voz

VIGO

La actual situación económica no parece demandar, al menos como hace un par de años, la necesidad de suelo industrial preparado y en condiciones competitivas para las empresas. Esto es, con todos los servicios posibles y a precios de mercado asequibles. Antes bien, la situación es, en términos generales, apática en cuanto a la demanda de solares preparados para desarrollar una actividad empresarial o comercial.

Así las cosas, la Zona Franca tiene en marcha, con distintos tamaños, desarrollos y velocidad, según los casos, varios proyectos. El de mayor envergadura es el del Puerto Seco, donde el Consorcio tiene en torno a 900.000 metros cuadrados, de los 4,2 millones totales entre Salvaterra y As Neves, compartidos con el Puerto de Vigo y la Xunta. El proyecto en cuestión arrancó en 1999 y tiene un presupuesto que no ha parado de crecer, situado ahora en torno a unos 150 millones de euros.

Quizá el que podría considerarse más estratégico de los proyectos posibles, aunque también con la característica de ser el más pequeño de todos, es el de Balaídos. Este polígono, con una superficie de unos 200.000 metros cuadrados anexos a la factoría de PSA Peugeot Citroën, arrancará cuando lo haga, precisamente, la fábrica. Su situación a la baja, quizá demore más años la puesta en servicio de este pequeño polígono. Dentro de Vigo, la tercera pieza, y fundamental para el conjunto de la ciudad, sería el polígono de Matamá, con una extensión de un millón de metros cuadrados. Es la última gran reserva de suelo localizada en el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) para poder urbanizar un parque empresarial en condiciones.

Solo queda en este gran lote, el parque empresarial Porto do Molle de Nigrán, totalmente terminado en su primera fase y que ahora afronta la etapa de la construcción, por fases también, de 40 naves bioclimáticas.