La situación laboral de la comarca de Vigo se dispone a encajar el peor momento desde el inicio de la crisis a partir de esta primavera. En abril, Citroën comenzará a destruir 800 empleos para afrontar la caída de la producción del C4 Picasso en 8.000 unidades al mes. Como consecuencia, los sindicatos del sector cifran ya en más de 2.000 los puestos de trabajo que se perderán en la red gallega de proveedores del monovolumen de Citroën. Según sus estimaciones, por cada puesto que se elimine en la factoría, caerán tres en las auxiliares. Algunos proveedores ya han comenzado a negociar los primeros ajustes, como es el caso del Grupo Antolín. Otros empezarán a negociar medidas durante los próximos días, tras la confirmación de ayer de Citroën. Por otro lado, y mientras los astilleros no cierren nuevos contratos para la construcción de buques, la industria auxiliar naval se enfrenta a un escenario de destrucción de empleo. Hay ya cerca de un millar de parados en el sector del naval, pero esta cifra amenaza con triplicarse, sobre todo a partir del segundo semestre del año.