«Los peores alumnos son gente con carrera porque no se dejan enseñar»

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Dice que estadísticamente a las mujeres les cuesta más aprender a conducir, mientras que con la teórica sucede al revés. Le dio clases a la esposa de Mazinho y aprobó a la primera

22 feb 2010 . Actualizado a las 12:16 h.

Xulio Vázquez Su primo conducía el balón hacia el marco contrario como nadie lo ha hecho en la historia del Celta. Fue el mítico Hermidita. Marcó 107 goles en las diez temporadas que vistió de celeste. Juan Ramón Hermida Mariño (62 años) lleva media vida enseñando a conducir y siempre en la autoescuela O' Se Alquila, la más antigua de la provincia y una de las pioneras de Galicia. Dio al volante más vueltas por la ciudad de las que realizó Hermidita en el campo de Balaídos. En sus treinta y dos años de profesor practicó con unos 2.000 alumnos. -¿Han cambiado mucho las clases de conducir? -No. Las prácticas del coche siguen siendo muy similares. Es una persona al volante y un profesor al lado, pendiente de que no se produzcan accidentes y de enseñarle al alumno cómo ha de manejarse, corrigiéndole los fallos que pueda cometer. -Por su experiencia, ¿cuál sería la mejor forma de obtener el carné? -Considero que debería ser el profesor quien lo otorgase provisionalmente por un período de un año o dos. Y, cuando el alumno llevase todo ese tiempo conduciendo, lo examinase Tráfico. Ahora aprueban y, al día siguiente, ya se saltan un stop. No sucedería lo mismo si el examen fuese más exigente y no se le evaluase solo por cómo conduce durante veinte minutos. -¿No será cuestión de tiempo y dinero? -Así es. Los jóvenes ya nos dicen de entrada que solo quiere dar diez clases. Y no se trata de que sepan mucho, se debe a que exigen gastar poco. Otra cosa distinta es cuando tiene experiencia al volante, como me sucedió con un feriante que llevaba conduciendo cuatro años sin carné. Con una práctica le era suficiente. Aprobó a la primera. -Nunca lo han dejado en tierra? -Le pasó a un compañero. El examinador le mandó al alumno que arrancase, después, se dio cuenta y pararon. Una vez otro, con la euforia de haber aprobado, quería salir por mi puerta. Son anécdotas. En una ocasión, a otro le molestaba la chaqueta, le dio al asiento hacia atrás, se la quitó, pero no lograba arrancar, porque había puesto la segunda marcha y no se percibió. Son los nervios. -¿Suspenden más el teórico o el práctico? -Más el del coche. -¿Son más exigentes que antes? -Lo mismo. Puede variar un poco de un examinador a otro, en cuanto a si ha pasado más o menos arrimado al vehículo del otro carril. Pero, si no paras en un stop, cualquiera te suspende. Ahora se le da más importancia al dominio del vehículo. -¿Puede echarles una mano en el examen? -Imposible, porque sonaría un chivato si piso el embrague.

-¿Usted aprobó a la primera?

-Por suerte, sí. Aunque en una maniobra rocé un poco la acera. -¿Qué zonas suelen elegir para examinar? -Cualquiera, aunque escapan de los atascos. Ahora disponemos en Vigo de Jefatura de Tráfico y examinan todos los días, excepto sábados y domingos. -¿Quién es el responsable en caso de accidente? -Siempre el profesor. -¿Por qué hay tantos incidentes en las rotondas? -Tiene preferencia el que entra primero, pero hay que respetar los carriles y, si está ocupado el tuyo, tienes que dar otra vuelta, porque no es como ir campo a través. -¿Conducen mejor los hombres o las mujeres? -Sobre esa eterna discusión, considero que conducen igual. Estadísticamente, le cuesta más aprender a las mujeres y también son algo más despistadas. Pero por la sencilla razón de que muchas aún van pensando en lo que harán de comida o en que tienen que llevar a su hijo al colegio. Afortunadamente, ya van cambiando los roles. Sin embargo, en la teórica sucede al revés. -¿Qué cuesta más aprender? -La clave está en independizar los pies de las manos. Lo que más les cuesta es controlar el embrague. -¿Influye el nivel cultural? -No necesariamente. De hecho los peores alumnos son gente con carrera, porque no se dejan enseñar. Aunque sean muy buenos como profesores o abogados. -¿Le dio clases a algún futbolista conocido? -No. Pero tuve de alumna a la esposa de Mazinho y aprobó a la primera. -¿Hubo algún alumno que desistiera? -Sí. Fue el único. Era un albañil que trabajó en la construcción del Hospital Xeral. A las primeras de cambio ya le aconsejé que lo dejase. Pero abandonó tras noventa prácticas. Le tenía tal fobia a los autobuses y camiones, que era incapaz de frenar. Fue lo mejor que pudo hacer.