Abonados al enfrentamiento

VIGO

La abierta hostilidad entre el alcalde y la presidenta portuaria afecta a los proyectos que se desarrollan en el litoral vigués

09 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Puerto y Concello llevan años negociando la creación de un parque de bomberos en el área portuaria. En la penúltima fase, a comienzos del año pasado, Caballero y Jesús Paz (anterior presidente portuario) tenían la solución casi decidida. Con la llegada de Porro, sin embargo, el preacuerdo se fue al traste. La actual dirigente portuaria decidió trasladar su ubicación desde el relleno de Bouzas a la calle Areal, lo que provocó la indignación de Caballero. Según este último, la nueva parcela que ofrecía el Puerto no se ajusta a la legalidad urbanística. Que se sepa, este fue el final de las negociaciones y, por el momento, nada hace pensar que los bomberos vayan a instalarse en el área portuaria.

Este fue el primer conflicto de envergadura entre un alcalde socialista que antes de llegar al cargo fue presidente del Puerto, etapa en la que coexistió con la regidora popular Corina Porro. Desde hace meses los papeles se han invertido y una relación siempre mala se ha convertido en abiertamente hostil. En aquella etapa anterior también hubo choques entre un Caballero que apadrinaba un ampuloso Plan Nouvel para ampliar el Puerto que fue contestado entre los usuarios y también por el gobierno municipal del PP, y que a estas alturas es ya historia.

Volviendo al conflicto actual, el Concello había advertido meses atrás a Porro que si llevaba adelante su proyectada fuente en la explanada del muelle de trasatlánticos Urbanismo paralizaría las obras de inmediato. No fue pues una decisión imprevista lo que ha ocurido este fin de semana y el colofón de ayer. Por ello, llama todavía más la atención los motivos por los que Porro habría decidió actuar durante el fin de semana con todo el empeño para dar marcha atrás en el primer día hábil.

Opciones

Hay quien piensa que la presidenta portuaria actuó movida por un asesoramiento técnico y jurídico que le garantizaba vía libre, lo que al final no habría ocurrido. Llegada la jornada de ayer el consejo supuestamente habría mudado.

En una línea de pensamiento completamente diferente, tampoco faltan los que consideran que Porro contaba con la salida que finalmente se ha impuesto. En este caso trataría de dejar en evidencia ante la opinión pública la persecución de que es objeto por parte del gobierno municipal para evitar que lleve adelante sus proyectos.

Sea como fuere, lo evidente es que el conflicto de la megafuente no es el único junto con el de los bomberos que la ha enfrentado con Caballero (o a Caballero con ella) en los nueve meses que lleva dirigiendo el Puerto.

Todavía está reciente la fricción que generó entre ambos la paralización de la ampliación del muelle de Areal, una obra reclamada desde hace años por la comunidad portuaria y con un presupuesto de 56 millones de euros. Su finalidad es disponer de más espacio en los muelles, pero sobre todo de un mayor calado.

En este caso Caballero no aplaudió directamente la decisión judicial, pues le habría supuesto enfrentarse con las empresas y los usuarios del puerto. Pese a ello, fue evidente la alegría con la que fue recibido por el gobierno municipal el traspié de su gran rival política.

Porro acusó en ese momento el duro golpe, hasta el extremo de que no tuvo problema alguno en criticar directamente la resolución judicial, que la imputaba por un presunto delito de prevaricación. La Audiencia Provincial tomará en unos meses la decisión final al respecto.