Pasando frío y mojándose sí pueden vender cupones, pero así es la normativa urbanística que se ha aplicado con rigor en este caso. El gobierno municipal ha ordenado a la vendedora que se pone junto al hotel Pinzón a retirar la cabina que utilizaba para protegerse del mal tiempo. El habitáculo le había costado 1.000 euros, pero a pesar de sus reducidas dimensiones, a las autoridades locales les ha parecido que invade ilícitamente la vía pública, por lo que ha actuado con mano firme. Ahora no le queda más remedio que abrigarse para poder seguir desempeñando su puesto de trabajo cada día. Al menos el Ayuntamiento no prohíbe que los cinco vendedores que trabajan en Baiona, lo hagan utilizando sus mesas portátiles, si bien hace unas semanas todos habían recibido una carta en la que se les informaba de que no tenían permiso para la venta ambulante. Y la precaria situación con la que trabajan los empleados de la ONCE contrasta con el mal aprovechamiento de los quioscos de prensa de la calle Elduayen. Uno no se utiliza y el otro incumple las condiciones del contrato.
Expediente
El pleno adoptó por unanimidad iniciar el expediente de extinción de la concesión de uso privativo de dominio público del que hace esquina con la calle Carabela Pinta, por haberse jubilado la concesionaria y tenerlo alquilado. Es lícito que tal actividad pueda ser ejercida por familiares de hasta el primer grado, exclusivamente, en caso de enfermedad del concesionario y no formen parte de otra familia, no pudiendo tener empleados, según reza el pliego de condiciones.