El Concello moañés no otorgará permisos de edificación mientras no estén suficientemete avanzadas las obras
05 feb 2010 . Actualizado a las 11:35 h.La construcción de los chalés previstos en el entorno del campo de golf de Domaio está condicionada a la construcción de la urbanización. Mientras las calles y los servicios no estén suficientemente avanzados, el Concello no otorgará ninguna licencia, según indicó ayer el concejal de Urbanismo, Valentín Piñeiro.
El proyecto se gestó, con una fuerte oposición vecinal, hace veinte años. Fue en 1990 cuando el Concello de Moaña aprobó la modificación puntual de las normas urbanísticas para permitir un campo de golf y una urbanización anexa. Ocho años más tarde aprobó definitivamente el plan de urbanización.
25 viviendas en siete años
Desde entonces, solamente se hicieron la mitad de las obras de infraestructura (calles y servicios) y 25 de las 462 viviendas previstas, de las que cinco están prácticamente rematadas, aunque carecen de licencia de ocupación, y las veinte restantes están parcialmente construidas, aunque las obras están paradas hasta que los promotores construyan la urbanización
Es el balance de la labor de la que fue hasta el 2008 la empresa promotora, Agarvi, del constructor moañés Agustín García Villar, el mayor propietario de parcelas. En el 2003, Villar consiguió que el entonces alcalde, el popular Javier Barreiro, le otorgase 102 licencias de edificación. En siete años solamente logró poner en marcha la cuarta parte.
Relevo de García Villar
Los constantes problemas de liquidez de dicha empresa la llevaron a pagar a sus acreedores en solares. Hace un par de años perdió su mayoría en la junta de compensación. Los demás parcelistas se unieron y lo relevaron de la directiva. En la actualidad, los solares propiedad de Agarvi no llegan al 40% del total.
Tras el relevo, los promotores presentaron un modificado del proyecto de urbanización, que fue aprobado por el Concello en julio del pasado año. El gobierno local les autorizó a iniciar las obras, adjudicadas a la empresa Bruesa.
Aparecieron entonces dos nuevos escollos que volvieron a retrasar los trabajos. El Concello exigió a la promotora (la junta de compensación) que depositase un aval de 310.000 euros. Ésta consideraba que sólo tenía que completar el aval que había entregado años antes Residencial Muiños. El gobierno moañés paralizó las obras hasta que fue depositado el nuevo aval.
Entretanto, la empresa constructora, Bruesa, decidió abandonar el proyecto. Según indica el responsable de la junta de compensación, el abogado vigués Juan Yarza, está previsto licitar de nuevo las obras.
En su web, la junta indica a los parcelistas cuáles son las condiciones que deben cumplir para hacer sus chalés una vez que el Concello considere que se dan las condiciones para poder edificar a fin de evitar cualquier nueva irregularidad.
Yarza calcula que la urbanización estará lista en el plazo de ocho meses.