«Tenemos una salida de emergencia a la calle más pequeña de Vigo»

Xulio Vázquez

VIGO

«De Guatemala a Guatepeor». Un dicho que justifican los guatemaltecos al afirmar que no se puede ir a otro país más bello en el mundo. Lo cierto es que su nombre significa «lugar de muchos árboles». Pero no lo tuvieron en cuenta a la hora de honrar a esa nación de América Central con una calle en Vigo. Eligieron más bien un callejón sin salida para los vehículos. Para recorrerlo basta con dar cincuenta pasos y bajar trece escalones. Solo están habitados dos edificios. Había un bar haciendo esquina, pero cerró hace algunos años. Su gran ventaja es que está situada en un lugar muy céntrico. Sin embargo, el único negocio es el de una empresa de juegos recreativos, aunque para acceder a él hay que hacerlo por una entrada falsa. «Tenemos una salida de emergencia a la calle más pequeña de Vigo», afirma Francisco Darriba Ferradás, empleado de la Sala Golden, que tiene su entrada principal por el número 65 de Ecuador. -¿Los vecinos de la calle Guatemala no se enfadarán por darles la espalda? -(Risas). No lo creo. Pero nuestra entrada principal está enfrente de El Corte Inglés. La calle Guatemala no tiene vida. Solo la utilizan los pocos vecinos que viven en ella y algunos peatones como un atajo, cuando se dirigen de al calle Cuba a la de Gran Vía. Lo bueno que tiene es que a algunos automovilistas les sirve para aparcar sin pagar, porque no es zona azul. Siempre hay coches estacionados a ambos lados. -¿Cómo es posible que solo haya dos edificios habitados? -Hay uno que está cerrado, colindante con otro de Gran Vía. Creo que van a unir los dos para hacer unos pisos de lujo. -¿Hubo algún negocio en esa calle? -Aparte de un bar, montaron un solario, pero acabó cerrando. Todas las que tienen escaleras terminan convirtiéndose en calles muertas. Antes se juntaban pandillas de chavales a jugar. -¿Y qué tal con las máquinas recreativas? -También nos perjudica la crisis económica, porque no se recauda tanto como antes. Viene menos gente y juega menor cantidad de dinero. -¿Le ayuda estar delante de unos grandes almacenes? -Sí, pero ahora ya no acuden tantos portugueses a comprar. Eran igualmente buenos clientes nuestros. -¿Tienen ocupadas todas las máquinas? -Tenemos unas quince, pero siempre descansa alguna. -¿Ya se sabrá la musiquilla? -(Sonríe). No me da mucho tiempo, porque las van cambiando. -¿Y meterle una moneda? -Lo tengo prohibido por ley y por decencia profesional.