El anuncio oficial del relevo al frente de la diócesis pilló ayer a José Diéguez oficiando misa. El hasta ese instante obispo de Tui-Vigo era una de las contadas personas que estaban en el secreto y sabían el momento exacto en que se produciría, así es que, tras consultar su reloj y comprobar que la hora pactada había llegado, comunicó la noticia a las personas que asistían oficio religioso.
No puede decirse que fuera una sorpresa. Se esperaba desde que el pasado 25 de abril, con motivo de su 75 cumpleaños, Diéguez remitió una carta a Benedicto XVI en la que le pedía la jubilación. Aducía que había llegado a la edad reglamentaria pero, sobre todo, motivos de salud. El Papa se tomó nueve meses para decantarse por el sustituto. «Le agradezco que haya aceptado mi dimisión», afirmó el ya obispo emérito.
Gracias fue una de las palabras que más veces pronunció ayer Diéguez. La otra fue perdón. «Gracias por tantas ayudas como me habéis prestado, y perdón por mi respuesta tan pobre muchas veces a tanta generosidad por vuestra parte», escribió en su carta de despedida a la comunidad diocesana.
No ocultó que pese a que la suya no sólo era una marcha anunciada, sino deseada -«soy un hombre que sufrió un ictus hace menos de un año», recordó-, le embargaba cierto sentimiento de tristeza, «pero uno reconoce la realidad y sabe que es el momento de hacerse a un lado; los hay mejores para regir una diócesis como esta en la que tan bien acogido me he sentido siempre».
Luis Quinteiro, su sustituto, tardará al menos un mes y medio en incorporarse. Durante este tiempo, una persona se encargará de los asuntos de la diócesis de forma provisional. Su nombramiento compete al Colegio de Consultores, que ayer se reunió con ese fin. La ausencia de uno de sus componentes retrasó hasta hoy la elección, aunque todo apunta a que será el vicario general, Jesús Gago, el que ocupe el puesto.
Para cuando termine el efímero mandato de éste, José Diéguez ya se habrá instalado en casa de una sobrina, muy cerca de Compostela. «Allí seguiré rezando por vosotros», dijo. «Y podrá dormir un número de horas razonable», apostilló uno de los integrantes del órgano consultivo, que ayer presidió por ultima vez monseñor.