Autorización para contraatacar

VIGO

El PP de Galicia impuso silencio sobre la fusión de las cajas a sus cargos políticos en el sur hasta que se conociese la auditoría

25 ene 2010 . Actualizado a las 12:36 h.

Fue una consigna de partido. No responder a los ataques que el PSOE y Abel Caballero asestan día tras día al PP a cuenta de la polémica sobre la fusión de las cajas, hasta que la Xunta y el partido que lo sustenta se cargasen de razones técnicas con los resultados de la auditoría encargada a la consultora KPMG.

De hecho, nada más explicar la conselleira viguesa Marta Fernández Currás las conclusiones del informe sobre las dos entidades y asegurar que «la fusión de las cajas gallegas es solvente, garantiza la galleguidad y está avalada técnicamente», los testimonios populares a favor de las tesis de la unión financiera se sucedieron en tropel en cuestión de minutos. Pedro Puy -el único autorizado hasta entonces en el PP para hablar públicamente sobre la cuestión al margen de los conselleiros implicados- abrió el fuego, en el que tomaron su relevo Rafael Louzán, Corina Porro, Carlos Negreira (jefe de la oposición municipal en A Coruña y candidato a la alcaldía en el 2011) y José Manuel Figueroa, para rebatir unos argumentos que por insistentes y carentes de la más mínima oposición han calado en Vigo, tras apelar más a la vía de la sangre y las víscera que a la razón.

Pero lo cierto es que ni en el PP vigués la unanimidad respecto a la fusión es absoluta, ni tampoco todos compartían la estrategia de silencio impuesta desde la dirección del partido. Lo que dijo, por ejemplo, Porro cuando por fin se posicionó el pasado martes sobre las cajas gallegas no hubiera requerido prácticamente del respaldo de la auditoría para razonar sus motivos en favor de la unión. Y sin embargo, su silencio y el del resto del PP vigués ha sido interpretado por adversarios e incluso afines como un síntoma claro de duda respecto a la bondad para la ciudad del matrimonio financiero.

Tampoco los que en las últimas semanas trataron de poner en marcha una corriente de adhesiones, firmas y manifiestos en defensa de una caja única y gallega se tomaron con demasiado agrado la recomendación de que había que esperar, mientras Caballero se arrogaba para sí solo la defensa del viguismo, aunque nunca haya llegado a explicar cuánto tiempo de existencia le quedaría a Caixanova si entra a formar parte de una SIP con entidades de igual o superior tamaño de fuera de la comunidad.

Las estrategias del PP en Vigo no dejan así de levantar ampollas desde el momento mismo en el que su previsible, por ahora, candidata a la alcaldía insistió en dar el salto al puerto obviando el ataque continuo del alcalde para adoptar un papel más institucional, que, por ahora, en lugar de darle réditos políticos se los está quitando.

Pero si la uniformidad en la estrategia no existe en el PP, tampoco en el PSdeG está abundando. El secretario xeral de los socialistas gallegos vino a Vigo esta misma semana a deslegitimar cualquier tipo de manifestación contra la fusión. Manuel «Pachi» Vázquez, que no fue ni recibido ni acompañado por el alcalde en su visita al empresariado local, apeló al diálogo en lugar de la confrontación, eso sí tras dejar entrever que en los próximos días los acontecimientos frenarán en seco un debate que en la calle no termina de cuajar del todo.