«A veces se ponen para que funcionen bien los empleados»

La Voz

VIGO

El presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, José Magaz, reconoce que «algunas veces se ponen las cámaras para controlar que funcionen bien los empleados y para tratar de que estén pendientes de las mesas del restaurante y no haya quejas». Añade que a veces las cafeterías están abiertas durante doce horas seguidas y los propietarios no pueden permanecer tanto tiempo en el establecimiento.

Sobre el hecho de que los aparatos proliferen en los últimos tiempos cree que se debe al hecho de que desde hace tres años sean más económicos y estén al alcance de más bolsillos. En la actualidad se puede adquirir una cámara más o menos eficaz por unos doscientos euros.

Con lo que no está de acuerdo Magaz es con que no se avise a la clientela, ya que, dice, si las cosas se hacen bien, con todas las de la ley, la gente tiene que estar tranquila y no hay ningún problema. «Deben poner un cartel en el establecimiento, igual que se hace en todos los centros comerciales, que está a la vista del público para que sepa de su existencia», advierte el presidente de los hosteleros pontevedreses.