Un hombre fue despedido del trabajo cuando estaba en coma, antes de morir

VIGO CIUDAD

La familia de Francisco Manuel Caeiro Barreiro no da crédito a lo que le ha pasado. El hombre, un vigués de 47 años, sufrió un infarto cerebral el 28 de noviembre cuando intentaba estacionar su vehículo en el aparcamiento de un hipermercado de Coia. Fue trasladado de inmediato en ambulancia al Hospital Povisa, donde ingresó en la UCI y donde permaneció desde entonces en estado de coma hasta su fallecimiento hace una semana.

Fue durante este periodo, en concreto el 12 de diciembre, cuando llegó a su casa una carta de la empresa a nombre del trabajador y con acuse de recibo, que lógicamente no pudo recoger, dado su estado.

Tres días después, el 15, su mujer acudió a la compañía para llevar el tercer parte de baja, y en ese momento le fue entregado un certificado en el que se hacía constar el despido con fecha 13 de diciembre. Como causa se alegaba «fin de contrato temporal», iniciado cinco meses antes por obra o servicio.

La familia de Francisco Manuel Caeiro alega que la obra para la que fue contratado, para trabajar en el barco 1662 no había concluido y que por ese motivo decidió denunciar el caso ante el Juzgado de lo Social a través de la CIG, de la que era afiliado el trabajador, por considerarlo un despido improcedente. Eso, dice, al margen de lo que considera un pésimo gusto y una falta de respeto hacia el empleado y hacia la situación que estaba atravesando en ese momento tanto él como su familia, como demostró el trágico desenlace. Además, añade que la empresa conocía de sobra el diagnóstico del empleado, ya que en el parte de baja constaba que se debía a un ACV (accidente cerebro vascular).

Sin embargo, el director gerente de la empresa Servicios Auxiliares Beiramar SL y presidente de la Cámara de Comercio de Vigo, José García Costas, informó ayer que efectivamente Manuel Caeiro fue despedido con otro grupo de personas al terminar el trabajo que venían realizando en el barco 1962, número que no coincide con el facilitado por los allegados del fallecido y que figura en el contrato.

Costas no advierte ninguna irregularidad y asegura que no tiene reclamación de la familia, aunque está dispuesto a hablar con ella.