Es uno de los motivos que esgrimió ayer José Crespo para realizar en Vigo la presentación (mundial) de una fiesta gastronómica que está a punto de estrenar apellido: De Interés Turístico Nacional. Con todo lo que eso implica. Explicó el alcalde de Lalín que han hecho un estudio que revela que durante lo que llaman el mes del cocido este año -«de San Amaro a San Valentín, el mes del cocido en Lalín»-, los vigueses son mayoría en la localidad del Deza. En resumidas cuentas, que era obligado corresponder.
No llegó Crespo cargado únicamente de buenas palabras. Se trajo también todos los ingredientes necesarios para preparar un suculento cocido. Sin olvidar el agua, «elemento básico para una mejor cocción», dijo. Y, por supuesto, unas manos expertas en la elaboración del plato, en este caso las de José Luis Iglesias que, por unas horas, se puso al timón de los fogones del pazo Los Escudos.
Ante medio centenar de personas (políticos, comendadores y periodistas en su mayoría), desgranó la filosofía y el programa de la fiesta. Anunció también que está trabajando en la organización de un congreso internacional de cocidos del Camino. «No todos, claro, porque hay al menos 27, pero sí los más representativos», dijo.
Este capítulo aún no está cerrado, pero lo más probable es que el cocido de Lalín se codee, en cuatro domingos sucesivos a partir del 21 de febrero, con el lebaniego, el maragato, el de Aveiro y, tal vez, uno francés. Y es que pretenden que en este Xacobeo gastronómico estén presentes el mayor número de rutas posible.
Entre otros, le escucharon con atención Rafael Louzán, Corina Porro, Chema Figueroa, Lucía Molares, Marta Iglesias, Carlos García, David Cal... El conselleiro Javier Guerra, se perdió por muy poco la presentación. Cosas de la agenda. Lo que no se perdió fue el cocido que vino a continuación.
Del primero, realizado este año por José María Barreiro, dio toda suerte de explicaciones. Sobre los segundos no dio ni pistas. «Puede que uno de los comendadores esté vinculado a Vigo», fue todo lo que anticipó. Lo único seguro es que las 10 capas que se emplearán en la investidura ya están listas.
En cuanto al cartel anunciador de la fiesta, es tradición desde la primera edición allá por 1969 encargárselo a pintores con cierto nombre en el panorama artístico gallego. José Crespo confesó que la gran amistad que unió a Laxeiro con Barreiro fue un coadyuvante impagable para que éste aceptara el encargo.
Gracias a dicho encargo, el pintor vigués (nacido en Forcarei) hizo un descubrimiento inesperado. «La historia tiene guasa», me explicaba minutos antes de hincarle el diente al cocido. El alcalde le regaló un libro en el que, entre otras cosas, aparecen todos los carteles anunciadores de la fiesta.
En todos figuraba el nombre del autor, salvo en el primero, que exhibía la leyenda «anónimo». En ese mismo instante dejó de serlo, ya que Barreiro no sólo lo reconoció como propio, sino que rememoró como había ocurrido todo (o casi) aquel invierno del 69: «Laxeiro y yo éramos amigos de Licho (Luis González) que, desde su puesto de alcalde, fue el muñidor de la Fiesta del Cocido de Lalín y del museo de la localidad. Me pidió que colaborara y no pude negarme», contó.
Además de confeccionar aquel cartel iniciático, Barreiro se encargó de la decoración del museo. Pocos conocen esta faceta del artista, que aprendió en París, donde con apenas 19 años ejerció de escaparatista en las famosas galerías Lafayette tras deslumbrar a su director con una propuesta rompedora. Cuando decidió cambiar los aires del Sena por los del Lagares, los mejores comercios del Vigo de los 60 y 70 se lo rifaban para que les montara los escaparates.
No quiere perderse José Crespo las facilidades que proporcionan las plataformas multimedia para dar a conocer la fiesta en los cuatro puntos cardinales del planeta. Según anunció, a partir de este este año, la celebración contará con un canal en el que podrán contemplarse vídeos de todo lo que rodea a la celebración, empezando por la matanza a la antigua usanza y terminando por los desfiles de carrozas y comparsas, después de pasar por pregones, encomiendas....
La cita para los que prefieran vivirlo en directo es el día 7 de febrero. Una treintena de restaurantes esperan con los brazos abiertos la llegada de unos 4.000 comensales.