«En Vigo he tenido muchos trabajos, pero pocos empleos»

Xulio Vázquez

VIGO

Un pedagogo que fue jardinero, albañil, vendedor y carpintero, entre otros oficios

12 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Dice algún gracioso de La Habana que los cubanos no trabajan, inventan. En el caso de Willy Álvarez Cancio (51 años) se aunaron ambas especialidades. «En los quince años que llevo en Vigo he tenido muchos trabajos, pero muy pocos empleos», afirma con el buen humor que le caracteriza. Es natural de Ciego de Ávila, provincia de la zona central de la isla. Curiosamente, es una de las principales productoras de leche de cabra en Cuba.

Para empezar, las ocupaciones profesionales de este cubano tuvieron muy poco que ver con los estudios que realizó. «Hice pedagogía, pero trabajé muy pocos años como pedagogo. Por azares de la vida, fui a parar al Ministerio de Cultura, donde estuve ocupado durante doce años como metodólogo nacional de artes plásticas. También dirigí diferentes centros culturales en mi país. Posteriormente, me dediqué a la construcción. Formé parte de una asociación denominada Sociedad Civil de Servicios. Era una actividad legal, pero que se hacía de forma particular», argumenta.

Llegó a hacer casas y reformas para gente muy conocida, como es el caso del cantante cubano Isaac Delgado o el director de los Van Van, Juan Formell, entre otros. «También reformamos la Embajada de Líbano, hasta que un día nos llama un gallego que estaba en Cuba, al servicio de la Xunta de Galicia, para reformar el Centro Gallego de La Habana. Así fue como conocí a gente de una empresa gallega de la construcción, que la que nos encargó ese trabajo. Nosotros pusimos la mano de obra. Teníamos un arquitecto, un ingeniero civil, un economista y yo era el gerente. Fue mi primer vínculo con Galicia o, mejor dicho, con los gallegos», explica.

Esa reforma le permitió a Willy Álvarez conocer a una persona que iba a tener una gran influencia en su vida. «Se llama Josefa da Silva. La conocí porque su compañero sentimental llevaba una empresa de cristalería. Ella iba con frecuencia a Cuba y nos hizo una carta de invitación para visitar España. Fue en el año 1994 y, en pocos meses, me vine con el arquitecto José Luis García a Vigo. Costeamos el viaje con el dinero que habíamos ganado esas obras. Y decidimos buscar trabajo aquí y quedarnos», manifiesta.

Su primera ocupación fue de jardinero en unas urbanizaciones en Panxón. «Fue mi primera experiencia bajo la lluvia, porque no paraba de llover y yo seguía cortando setos», afirma sonriendo. Vendió coches, limpió en viviendas, pintó terrazas, fregó patios... Fue durante los primeros once meses que estaba sin papeles. «Nunca nos faltó trabajo, pero algunos veces nos pagaron mal y otras, ni cobramos. Pero siempre tuvimos para comer y pagar el piso. Nos adaptamos muy pronto a un sistema de producción muy distinto al nuestro», relata sin amargura.

Refiriéndose a su primer empleo fue en una empresa que hacía piezas para Citroën y también colchones, pero trabajó en este último departamento. En la actualidad cobra una pensión de invalidez, debido a un problema que tiene en la columna vertebral. Está situación le permite dedicarle más tiempo al Centro Cultural Cubano, en calidad de presidente. En Vigo y su alrededores hay unos 1.500 inmigrantes cubanos. A Willy Álvarez le tira su tierra. «Creo que me iré a Cuba, pero no a morir de viejo, sino a vivir con alegría», anticipa.