Oficialmente está de permiso pero el dato es a cada hora menos creíble. Justo cuando está cuestionado y con la carta de despido redactada, Arthuro continúa sin aparecer en Vigo aunque sus tres compatriotas brasileños ya lo han hecho. Saulo y Pedro Botelho se unieron al grupo el mismo lunes -aunque el lateral se ejercitó en solitario por llegar en plena sobremesa- y ayer por la tarde lo hizo el lesionado Danilo, que curiosamente es reincidente en la tardanza. El año pasado había ampliado sus vacaciones de un modo unilateral y se le había abierto un expediente en compañía de otros tres jugadores.
Arthuro es el único que falta y las sospechas a cerca de su regreso se han disparado. El club comentó el domingo que nadie tenía permiso, al día siguiente dijo que los brasileños se podían saltar el lunes y ayer martes, que todos tenían que estar por la tarde. Como el nueve de secano -todavía no ha marcado- no había llegado a la sesión vespertina de ayer, entonces el club amplió el permiso a un día más. Total, que de hoy no debe pasar su llegada.
Con independencia de que pueda caerle un expediente, a Arthuro le esperan días complicados en Vigo. El futbolista ya sabe que el club no cuenta con él después de su bajo rendimiento y de entrada también está por la labor de marcharse, pero el problema es encontrarle acomodo. De no conseguirlo, Arthuro tiene dos años y medio más de contrato en Vigo. Su vinculación no finaliza hasta junio del 2011.
Y mientras el ariete se retarda, Pedro Botelho ha sorprendido a todos. Podía llegar el martes, pero adelantó su regreso para entrenar el lunes. «Tengo muchas ganas de jugar y por eso llegué un día antes», comentó el lateral en el día de ayer. De los brasileños, el único que no viajó a su país fue Saulo, que se quedó en Braga con su esposa pasando las vacaciones de navidad.
Los tres, y el resto de sus compañeros de plantilla, llegaron por debajo de su peso, un síntoma de compromiso según el capitán Noguerol. Falta que Arthuro pase por la báscula y pise a A Madroa.