Aunque el nuevo panorama accionarial que en estos momentos tiene el Celta invita al debate, todo indica que la junta general de accionistas del próximo 28 de diciembre será un paseo para Carlos Mouriño. De entrada el mandatario celeste ya tiene garantizado que acudirá con la mayoría accionarial en el bolsillo en caso de confirmarse la delegación de voto que según fuentes del Celta le había prometido Caixanova en el momento de convertirse en el segundo máximo accionista de la entidad tras la capitalización de deuda en acciones.
En estos momentos el capital social del Celta asciende a 22,6 millones de euros y Carlos Mouriño ostenta el 30% de todos los títulos tras la conversión de 2,9 millones que tenía pendientes de cobro de deuda preconcursal. La caja del sur pasó a tener el 22,9 del reparto accionarial y con su ayuda ya superaría el 50%. Aún así, hay que señalar a grupos de pequeños accionistas como la familia Barros o Vda. de J. Domínguez cuyos títulos están a disposición por completo del presidente del club. «Non se trata dunha decisión económica, senón de axudar ao Celta e ao seu presidente. Aquí non se mira como unha inversión, senón de apoiar a Mouriño que está facendo un bo traballo», comentó Raúl López, ex vicepresidente y cabeza visible de uno de los nuevos accionistas de la sociedad.
Desde el club se apuntó además que un buen número de pequeños accionistas también habían puesto sus títulos a disposición del presidente.
En el lado contrario, con ánimo fiscalizador, no de oposición, debe aparecer el grupo sindicado de acreedores, que ya podrá operar como tal en la junta. Falta por conocer cuál será la estrategia de los representantes de Placente y compañía.
La otra gran incógnita a seis días vista son los movimientos que podrán realizar Horacio Gómez y su entorno. No está clara sus comparecencia en la sala de juntas de Caixanova. Hace un par de semanas que había anunciado su intención de dar la cara y presentar batalla.