El enfrentamiento entre dos de los grupos que forman el gobierno cangués, BNG y ACE, sigue abierto. El concejal Mariano Abalo considera que las alternativas planteadas el pasado lunes por el equipo redactor del Plan Xeral para la finca de Massó son un «simple maquillaxe» del polémico convenio firmado por el anterior alcalde, el popular José Enrique Sotelo, en el 2004.
Dicho convenio contemplaba la construcción de unas 750 viviendas, un centro comercial en la vieja nave conservera y un hotel, además del puerto deportivo de 420 plazas. Las alternativas presentadas por Consultora Galega contemplan, una edificabilidad entre el 0,56 y el 0,72, lo que rebajaría el número de viviendas a un máximo de 635. Abalo no acepta esta posibilidad. «Retoma toda a filosofía especulativa anterior», afirma. Esa edificabilidad, añade, se «comería unha parte importantísima do crecemento previsto».
Abalo considera que el equipo redactor plantea estas propuestas porque el BNG pretende recuperar «a política urbanística do PP». ACE está decidido a impedirlo. «É unha situación crítica que merece unha resposta frontal», dice. «A nosa prioridade é desenmascarar a política urbanística do BNG e de Clara Millán, a quen non recoñecemos como alcaldesa. Si non dimite, debe recompoñer o goberno en función da súa política de dereitas, pactado co PP ou con sectores afíns do PSOE», afirma.
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