Que el Rápido necesitaba refuerzos era algo que se mascaba desde antes de comenzar la temporada. La falta de gol estaba siendo el principal problema del cuadro boucense tal y como entonces reconociera su preparador, el lucense Pablo Díaz. Sin embargo, la petición de incorporaciones cayó entonces en saco roto. Seoane prometió que vendrían pero nunca llegaron. Díaz fue destituido.
La llegada de Juan Carlos Andrés tampoco ha resuelto el problema. El 0-3 ante el Vilalonga ha encendido todas las alarmas y Seoane se ha encargado de salir a la palestra para anunciar tres incorporaciones. La de un delantero, que habría militado en la Segunda B, la de un interior diestro, y la de un mediocampista. El Rápido ocupa actualmente plazas de descenso.
Sin embargo, las promesas del presidente no coinciden con las sensaciones del nuevo técnico. Juan Carlos Andrés prefiere pedir paciencia y modestia, antes de vender cualquier moto. «El presidente dice que va a traer un delantero, un interior y un medio», se le dice. «Ya, y una rubia de un metro ochenta», responde él con una sonrisa.
Andrés dice que no hay nada
El presidente da por avanzadas las conversaciones, mientras el técnico se asoma a la prudencia. «No es fácil fichar, tienen que ser jugadores vigueses por que no son profesionales. Los buenos ya tienen club y los que podríamos buscar en Preferente es difícil que sus clubes les dejen salir», admite el preparador.
«Vamos a tomarlo con calma, primero habrá que ver qué se puede traer, no creo que sea el momento ahora de anunciar eso», añade Andrés.