| La asignatura pendiente
La humanización del Casco Vello vigués ha cambiado la imagen de las calles más degradas, lo que ya se ha traducido en un incremento del alquiler de locales y en lo que más se pretendía, la presencia de ciudadanos que desde hace años no lo pisaban.
Sin embargo, la recuperación del Casco Vello no será total hasta que su fachada más simbólica no cambie de cara. Se trata de O Berbés, el barrio originario de Vigo.
En la actualidad la pelota está en manos de los nuevos propietarios de viviendas, sobre todo de un par de familias, que han acaparado buena parte de los inmuebles.
El Concello no puede intervenir, a no ser que el edificio presente peligro de derrumbe, y los nuevos propietarios no inician la recuperación de los edificios.
Tampoco ha encontrado respuesta de momento la demanda ciudadana de prolongar por esa zona el túnel subterráneo de Beiramar, lo que permitiría rescatar un gran espacio peatonal para Vigo.
La falta de acuerdo entre el Concello de Vigo y la Autoridad Portuaria es el principal escollo para llevar adelante un proyecto con el que los usuarios del puerto no se mostraron muy satisfechos en su día.
Si para algo ha servido O Berbés hasta ahora ha sido para saciar los dudosos gustos de los políticos de turno y plasmarlos en ridículas estéticas, lo que ha conseguido transformar la plaza en el ejemplo más palpable de un mal muy extendido entre la clase política: el horror al vacío, o lo que es igual, en no dejar títere con cabeza cuando divisan un espacio libre.
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