Diez meses después de la muerte del joven Ramón Ortega, los forenses intentan aclarar si sufrió un accidente o fue asesinado
31 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Que parezca un accidente. Realmente, la muerte del joven Ramón Ortega parece un caso digno de la serie televisiva de forenses CSI. Tras diez meses de investigación, los forenses y la policía científica aún no han podido esclarecer con certeza si el trabajador de 19 años que apareció muerte en una acera de la calle Torrecedeira, 14, ante el portal de su ex novia, sufrió un accidente o fue asesinado. El informe inicial no convenció para nada a la familia ni a la jueza, que ordenó a los forenses ampliar sus pesquisas.
Los padres del fallecido, así como miembros de la Asociación de Apoyo a Familiares y Víctimas de Delitos Violentos (Avidev), se concentraron ayer delante del museo Marco, en Príncipe, para pedir que se agilice la investigación. «No podemos estar sin saber todavía si aquello fue un accidente o un asesinato. Puede que haya un asesinato suelto en la ciudad. Queremos que se agilice la investigación», afirmó el presidente de Avidev, Ricardo León.
La Fiscalía dio por cierto el primer informe. El joven, que era primo de la asesinada Sara Alonso, había salido de copas el día 19 de diciembre del 2008 y, al borde del coma etílico, sacó dinero de un cajero automático y escaló a las tres de la madrugada por una tubería para alcanzar el balcón de su ex novia, con la que había roto mes y medio antes. Le quería devolver 20 euros. Este resbaló y se precipitó al vacío desde una altura de tres o cuatro metros. En la caída, golpeó su cabeza contra el techo de una cabina y se desplomó muerto sobre la acera.
Esa versión no convenció a la familia porque las lesiones de la víctima no se correspondían con el tipo de caída descrito sino todo lo contrario. El joven presentaba un golpe trasero en la cabeza y tenía heridas cerca de las rodillas, las manos y el pene. Su cremallera estaba abierta. No aparecieron restos de sangre ni pelo en el techo de la cabina. Por eso, su familia no descarta que el joven orinase frente a un muro de espaldas y alguien, posiblemente un ladrón, le golpease con un objeto contudente en la cabeza, de forma que cayó fulminado al suelo boca abajo, lo que explicaría las lesiones en la parte frontal de las piernas y el pene. También parece descorcentante que en la acera del incidente no apareciesen huellas de la víctima.