«Mi madre no entendía que uno de mis personajes tuviese tres piernas»

VIGO CIUDAD

Esta viguesa inicia su andadura como ilustradora con un estilo muy personal

11 ene 2010 . Actualizado a las 21:31 h.

Dio el paso definitivo hace poco más de un mes y ya empieza a notar los primeros resultados. Aunque el dibujo siempre ha estado presente en la vida de la viguesa María Martínez Gilino, hasta ahora no se había valorado lo suficiente para promocionarse como ilustradora. La familia y los amigos le decían que era buena. «¿Qué me iban a decir? Son mis seres queridos y no son imparciales», dice ella. Por eso, fueron los ánimos de un ilustrados los que la convencieron definitivamente para crear su propia página en Internet y empezar a contactar con editoriales.

María lleva ocho años trabajando como diseñadora gráfica en una agencia publicitaria de Vigo. Ha hecho miles de trabajos para todo tipo de empresas pero el ritmo de producción y las peticiones de los cliente no suelen coincidir con su estilo personal. Aún así, todo este tiempo con el lápiz y el ordenador le han permitido probar un sin fin de posibilidades que han forjado su manera de expresarse. «Con muchos de mis dibujos para clientes no me identifico pero en cada una de mis ilustraciones soy yo misma», apunta.

Disfruta de la libertad que le deja no estar atada a las necesidades de un cliente y lo aprovecha para rendirle homenaje a los genios del surrealismo, una de sus principales fuentes de inspiración. Le apasiona la pintura de Frida Kahlo, El Bosco, las ilustraciones de Ana Juan y el carácter algo macabro que aporta Mark Ryder a sus dibujos. Además en su casa siempre se ha respirado arte por los cuatro costados, ya que su padre y su abuelo comparten esta pasión. Con todos estos ingredientes, María ha creado un universo propio lleno de magia y en el que la naturaleza está muy presente. Casas seta, animales de supermercado o híbridos entre humanos y orugas, todos tienen cabida en sus ilustraciones. Aún así, los realmente importantes son los personajes humanos y sus expresiones. «El rostro tiene todo el protagonismo. Busco una implicación con el espectador a través de gestos y miradas. Quiero lograr que se involucre en sus actos y comparta sus emociones», explica la ilustradora viguesa.

Perfeccionismo

Para la publicidad su estilo quizás fuese demasiado atrevido pero además no podría adaptarse a su ritmo de trabajo. «Soy muy perfeccionista. Hago y rehago los dibujos hasta que consigo que me gusten. Me pueden llevar entre dos y tres semana cada uno». Todo ese esfuerzo en sus ratos libres ha merecido la pena. Una editorial se ha puesto en contacto con ella a través de Internet porque le han gustado sus ilustraciones. Aunque, aún no hay nada cerrado, el simple hecho de que le hayan llamado ha ilusionado a esta viguesa. Y no son las únicas reacciones positivas. «A mucha gente le gusta aunque también me dicen mucho que no lo entiendan», reconoce. Esto último incluso le ha pasado con su madre, que no entendía como presentaba a un concurso un dibujo con un personaje al que le había puesto tres piernas. «Realmente no fui capaz de explicárselo. Lo que dibujo depende de mi estado de ánimo y de las cosas que haya soñado o visto en televisión. Nunca sé bien de dónde salen las ideas. Lo importante es que estén ahí y que provoquen algo a los que las ven», concluye María.