El Concello de Cangas no otorgó la licencia solicitada por Marina Atlántica en mayo del año pasado para derribar los edificios de la vieja ballenera de Massó. No la denegó, pero exigió a la empresa una autorización de la Consellería de Cultura.
La promotora respondió que las edificaciones no están catalogadas ni figuran en ningún régimen de protección, por lo que no consideraba necesario solicitar informe sectorial alguno. El Concello, sin embargo, mantuvo su exigencia. Desde entonces, julio del año pasado, el expediente está parado.
Marina Atlántica se proponía derribar todas las construcciones de la antigua ballenera, explanar el solar y y dejarlo «limpio de cualquier vestigio de edificación». La arquitecta que firma el proyecto de demolición, María Jesús Castelo Villanueva, indica que dado el avanzado estado de ruina de la nave no considera viable su recuperación. Advertía, además, que se había constatado la presencia de animales indeseables y grupos de marginados que podrían llevar aparejado riesgo de infección para las personas.
Las instalaciones constan de un edificio principal, cuyo piso central es una rampa de tablones de madera que todavía existe, y tres edificaciones adyacentes, la superficie total es de 2.525 metros y su volumen, 14.297. La chimenea de la ballenera alcanza una altura de 13.85 metros.
No tienen un valor arquitectónico especial. Son construcciones de bloque de hormigón mezclado con planchas de poliéster. Lo que queda de las cubiertas reposa sobre cerchas de hormigón o bien de madera. La arquitecta entiende que carecen de valor cultural, histórico, arqueológico o etnográfico.
El concejal de Cultura no es de la misma opinión. Su pretensión es que la Xunta catalogue todas las edificaciones existentes en la finca.