«Trabajamos para que un enfermo mental se vea igual que un diabético»

María Jesús Fuente / S. Antón

VIGO CIUDAD

La presidenta de la Asociación de Ayuda al Enfermo Mental Doa lucha para conseguir un trato igualitario hacia estas personas y acabar con las carencias existentes en Vigo

19 oct 2009 . Actualizado a las 13:10 h.

Lleva casi una década en la junta directiva de la Asociación de Ayuda al Enfermo Mental Doa, el último año como presidenta, y Gloria Galán tiene hoy la misma ilusión que el primer día. Si optó por esta actividad fue por la proximidad que tenía con este tipo de enfermedades en el entorno familiar, pero bien podía dedicarse a alguna otra, siempre que se trate de hacer el bien a los demás. La solidaridad es su pasión. De hecho, fue socia fundadora del Banco de Alimentos. «Me gusta mucho ponerme en el lugar de los demás en cualquier circunstancia», explica. Por eso, su rincón preferido no podía ser otro que la sede de la asociación.

Creada en 1987 y tras una etapa inicial en el Areal, desde 1994 Doa está situada en un chalé de la calle Romil, cedido por el Concello por un periodo de cincuenta años.

Los usuarios de las dependencias viguesas, 68 en total, padecen en su mayoría trastornos de esquizofrenia (el 90%), bipolaridad o límite de personalidad. La mayoría de las plazas, en concreto 64, están subvencionadas por el Sergas, mientras que cuatro corren a cargo del Concello.

El objetivo de Gloria Galán y de todos los que trabajan en Doa, en torno a una veintena, es conseguir la normalidad para estas personas. «Trabajamos para que un enfermo mental se vea igual que un diabético y para que disfrute de sus derechos al cien por cien, cosa que no sucede en la actualidad».

Si algo lamenta es no poder dar coberturta a todos los ciudadanos que se acercan al centro de Romil, pese a gestionar también seis pisos. No solo tienen lista de espera sino que se ven obligados a decir que no a muchas personas que deberían tener una oportunidad. Para evitar abandonarlas a su suerte al menos les permiten acudir a las actividades, aunque se queden al margen de otros servicios como rehabilitación psicosocial o psicolaboral. También se presta ayuda a los familiares, en los que en su día recayó un peso tremendo tras el cierre de los hospitales psiquiátricos y a los que reclama más contacto con Doa.

Donde sí hay posibilidades de acceso es en las instalaciones de Cangas, en las que la entidad dispone de veinticinco plazas, alguna de ellas libre.

Más dependencias

Si algo tiene claro Gloria Galán es «la carencia llamativa» que tiene Vigo en salud mental y la necesidad de incrementar las dependencias, teniendo en cuenta que son en torno a tres mil las personas que padecen enfermedades mentales crónicas. Pese a la situación complicada por la crisis, que ha llevado a las administraciones a cerrar el grifo, la presidenta no se rinde y ha llamado a una puerta tras otra, tanto en Vigo como en otros concellos del entorno, para conseguir una residencia. De momento cuenta con una oferta de terrenos. Ahora falta la otra parte: que las administraciones e incluso la inicativa privada se explayen para su construcción y mantenimiento.

Sus reivindicaciones pasan por conseguir para los enfermos mentales la integración familiar y laboral que merecen, así como autonomía, eliminación del estigma y trato igualitario, al tratarse de una enfermedad más. Sin duda, en los últimos años se ha avanzado mucho, pero todavía queda camino por recorrer y situaciones por superar. Galán no está dispuesta a tirar la toalla.